Al cuñado no le ha gustado la abdicación

Una de las sorpresas de la ceremonia de la proclamación de Felipe VI como Jefe del Estado español, fue la presencia, como invitado en uno de los palcos del Congreso, del ex rey Constantino de Grecia, hermano de la reina Sofía.

Después de haber sido durante años un habitual en los veraneos de Marivent, por motivos que se desconocen, “los griegos”, así se les llamaba, dejaron de viajar a España. Incluso en momentos familiares muy críticos, como las intervenciones quirúrgicas de don Juan Carlos.

Posiblemente, la situación sentimental de los reyes no facilitaba la presencia del cuñadísimo, quien nunca fue, hay que decirlo, un gran amigo del soberano español.

Si el 22 de noviembre de 1975, día en que doña Sofía se convertía en reina consorte, no se permitió la presencia de Federica, su madre, ¿quiso tener a su hermano cuando dejaba de serlo?

También han sorprendido las declaraciones que el ciudadano Constantino (“así es como me siento, mi familia no tiene un apellido”) ha realizado al Abc, poco después de la abdicación de su cuñado y la proclamación de su sobrino.

Preguntado sobre el particular, el ciudadano “sin reino ni techo” ha sido claro y contundente. Como lo era su hermana Sofía antes de apoyar la abdicación: “No soy partidario de que los reyes abdiquen. Lo de Holanda es tradición. El cambio debe venir cuando el rey ha muerto. Si no, los monarcas terminarían siendo como presidentes de repúblicas, a los que se cambia según su grado de popularidad”.

Cuando el periodista Martín Bianchi le pregunta, lógicamente, si don Juan Carlos ha abdicado por eso, el ex rey que dejó de serlo tras el golpe de los coroneles y dos referéndum contra la monarquía, responde muy diplomáticamente: “No tengo derecho a juzgar su decisión”.

Por el contrario, cuando habla de su hermana Sofía, recuerda lo que supuso para él la ovación que recibió de todo el Parlamento puesto en pié: “Fue muy emocionante, fue muy dignificante, muy especial. Siempre ha puesto al pueblo por delante de ella y por eso gusta. No tiene necesidad de actuar como una reina. Tiene que ser una reina”. ¿Era un mensaje para alguien en concreto?

Otra de las curiosidades de esta entrevista es la revelación, por parte de Constantino, de lo que Franco opinaba sobre los golpes militares. Cierto es que si lo pensamos bien, no tiene por qué sorprender. El caudillo fue un golpista. Y lo demostró cuando el rey griego se puso en contacto con él, tras el golpe de los coroneles: “Mantente cerca de los militares” (sic), me dijo. Yo le respondí: “Caballero, un minuto, usted ha ganado una guerra civil y por eso me dice que me apoye en los militares. Pero, en Grecia, no ha habido una guerra civil. Los coroneles se levantaron en mitad de la noche y organizaron un golpe”.

Curiosa versión la que hoy, cuarenta y seis años después, da Constantino. Comparando el 23F con el de los militares griegos, explica que “en Grecia me dejaron aislado, sin comunicación. Mientras el rey de España pudo hablar a su pueblo a través de la televisión, yo no tuve esa oportunidad. Tuve que esperar a que pasara el tiempo y encontrar los medios para oponerme. Lo intenté y cuando no pude vencerles, me fui del país”.

Lo que no explica es que, tras su huída, se convocaron no uno sino dos referéndum sobre la monarquía. Por dos veces, los griegos se manifestaron a favor de la república, que ha permitido el regreso al país, no como rey sino como ciudadano, después de quitarle la nacionalidad y todos sus bienes. Hoy vive en un hotel de Atenas. Y, cuando pasea por las calles, “algunos se acercan y me dicen que votaron contra mi en el referéndum que abolió la monarquía”.

Me gustaría saber quiénes estuvieron de acuerdo y propiciaron la abdicación de don Juan Carlos. En un país tan chaquetero como España, eso será difícil saberlo. Hoy, todos son ya partidarios no solo de Felipe sino hasta de Letizia. Si yo publicara la lista de los señores y señoras que les reverenciaron en la recepción, después de haberles puesto a parir, temblaría el misterio.