Un musical sobre el 23-F

Después del burlesco especial sobre el 23F, en su XXXIII aniversario, presentado por Évole, ese muchacho que no se peina ni se afeita (pienso que si se lava), indignó al personal por la lamentable pantomima que se hizo de uno de los sucesos más tristes, dramáticos y lamentables de nuestra reciente historia.

Pienso que el tal Évole, que no vivió aquella noche (solo tenía seis años), se ha pasado desvergonzadamente.

A quien no entiendo es a quienes habiendo padecido en sus propias carnes el drama de aquella noche se hayan prestado a esta lamentable farsa que tampoco es original sino una malísima imitación de lo que Orson Welles (nada que ver con Évole, of course) realizó a propósito de un ingenioso y convincente montaje sobre unas naves extraterrestres que estaban invadiendo la tierra.

Ítem más: en el 2002, William Karel, un famoso documentalista, también montó, con imágenes reales y la colaboración de políticos y astronautas norteamericanos, un programa sobre la falsedad de la llegada del hombre a la luna en 1969.

Nada que ver estos dos hechos, uno irreal y el otro histórico, con el 23F, el episodio más vergonzoso y más dramático de la reciente historia de España.

De “lamentable pantomima”, de “payasada”, de “burlesco” ha sido considerado este programa, incluso por El País. Pienso que se faltó el respeto a los protagonistas de aquel suceso. También, a los vivos, a los que ya no viven, a los que lo sufrieron e, incluso, a los que participaron engañados o con la mejor intención. De haber podido ver este lamentable engendro de Évole, ¡te has pasado, muchacho!, ¿qué hubiera pensado un Adolfo Suárez, por ejemplo, o un Gutiérrez Mellado o un general Armada o un general Sabino Fernández Campo? Felipe González, que fue invitado, tuvo el buen gusto de no participar.

Después de esto, yo sugiero a quien tenga el valor un musical sobre el 23F, en el que Tejero irrumpa en el Congreso a los compases del pasodoble de Manolo Escobar “Y viva España”, mientras los diputados saltan y bailan y los guardia civiles arrojan bengalas desde los palcos de invitados. ¡¡Fantástico!!

Parece una coña pero no lo es, tiempo al tiempo.