2013: los destinos se cumplieron

El año 2013 ¡maldito número! se va. Se muere. Durante los doce meses todo lo que debía suceder, sucedió. Era el destino. Y, como escribía Averroes “deja que los destinos se cumplan. No tengamos alegría ni tengamos aflicción pues las cosas no son eternas. Ni la vida, ni la paz, ni el amor. Todos tendrán el destino que habremos merecido por más que se diga no se lo merecía”. Pero era el destino. Aunque algunas personas suelen llamar destino a sus propias tonterías, que decía Schopenhauer, don Arturo.

Cierto es que llamamos destino a todo cuanto limitan nuestro poder para evitar, incluso, la muerte. Porque, como decía Esquilo, no se lucha contra la fuerza del destino que muchas veces se cumple por los caminos que tomamos para evitarlo.

El destino de Obama era renovar su mandato como presidente de los Estados Unidos. Y el de Máxima convertirse, el 30 de abril, en reina consorte de los Países Bajos. Como el destino era que Felipe accediera, el 21 de julio, al trono de Bélgica por la abdicación de su padre, el rey Alberto.

Y ya que hablamos de abdicaciones, el destino no ha querido que don Juan Carlos abdicara como se ha intentado, por Letizia, que sucediera cada vez que entraba en un quirófano.

Por otro lado, si imputan a la infanta es porque ese es su destino. Si no la imputan, también lo es. Mientras, el destino de Iñaki parece claro: no podrá luchar contra su destino de entrar en prisión.

En el 2013, el destino ha unido a muchas más parejas que ha separado. La más sonada, la de Carmen Martínez Bordiú y José Campos. Es su destino. Cada uno de los matrimonios de la nietísima ha tenido siempre fecha de caducidad.

El destino ha querido que el 8 de junio de 2013 se haya casado, a sus 31 años, Magdalena de Suecia, hija del rey Carlos Gustavo y la más bella y hermosa princesa que en el mundo existe. Lo hizo con el financiero norteamericano Christopher O´Neill.

Otra que tal anda, Adriana Abascal que a sus 43 años y varias veces ex, “ha besado muchas ranas” (Marta Pescador dixit), hasta que llegó el empresario francés Emanuel Schroeder, multimillonario, of course. Como lo eran Juan Villalonga y Emilio Azcárraga, el tigre mejicano.

El destino de esta mujer es casarse siempre con… el dinero. Como Marina Castaño que, a sus 56 años, el destino le ha permitido dejar de ser viuda para convertirse, el 29 de junio, en la esposa del cirujano Enrique Puras. Lo hizo en el mismo lugar y el mismo día que, quince años antes, lo hiciera con Camilo José Cela. Cosas del destino.

También en el mismo lugar que, en 1956, se casaron sus abuelos, Rainiero y Grace, el 31 de agosto lo hizo su nieto, Andrea Casiraghi, de 29 años, con la multimillonaria hispana Tatiana Santo Domingo, de 30. Siguiendo el destino de la familia, lo hacen después de ser padres. Y no perdamos de vista a su hermana Carlota, a punto de ser madre soltera.

Fran Rivera, 39 años, y Lourdes Montes, de 29, se casaron por el Hola el 14 de septiembre. El destino quiso que un invitado de chistera le rompiera la exclusiva.

Después de un intento interruptus el 8 de junio y tras pasar por la cárcel, se casa, el 4 de octubre, en Las Jarillas, la finca en la que vivió de niño el rey don Juan Carlos, Miguel Blesa, de 66 años, con Gema Gómez, 26 años más joven. A pesar de los problemas con la justicia, lo hizo ante 150 invitados como si nada hubiese pasado, estuviera pasando y acabará pasando.

El 11 de octubre se celebra en Villarreal una de esas bodas calificadas del año: la de María Conlonques, la más bella novia que se ha visto nunca, con Andrés Benet, farmacéutico. El pueblo participó en la ceremonia y 600 invitados acompañaron a los novios. Toda la prensa nacional se hizo eco del acontecimiento por ser María hija del presidente de una de las más grandes e importantes empresas españolas: Porcelanosa.

El destino ha querido que 2013 sea el año de las grandes tragedias, como el accidente, el 24 de julio, de un tren Avia en Santiago de Compostela, con el resultado de 80 muertos. Tragedias también como el asesinato de Asunta, la niña de origen chino, presuntamente por sus padres adoptivos.

De gran escándalo puede considerarse la condena de Isabel Pantoja, de 57 años, a dos de prisión (por el momento), a causa del blanqueo de capitales. Como las desgracias no vienen solas, el destino ha querido sacudir su vida primero, con la ruptura sentimental de su hijo Kiko con Jessica pero, sobre todo, el embarazo de su hija Chabeli, también adoptada, cuando aún siendo menor de edad se quedó embarazada. El padre, Alberto Isla, un tipo de 20 años, sin oficio ni beneficio y con el único deseo de vender su historia en televisión.

Otro famoso, Ortega Cano, ha visto su destino sacudido en el 2013 por dos muy tristes acontecimientos: su procesamiento y condena a prisión por atropello mortal, que le llevará a la cárcel, y que podrá compartir prisión con su hijo adoptivo, José Fernando, por robo y agresión. Una prenda de muchacho.

La muerte , ese destino último de todo ser humano, se llevó, entre otros, en el 2013 a Sara Montiel, de 85 años; a Alfredo Landa, de 80; Manolo Escobar, de 82; Fernando Guillén , de 80; Pepe Sancho, de 68, Bigas Luna, de 67; Elías Querejeta, 78; Amparo Rivelles, 88; Amparo Soler Leal, 79; José Luis Sampedro, 96; Concha García Campoy, 54; Manolo Martín Ferrand, 72; Fernando Argenta, 68; Mari Fe de Triana, 76; Elvira Quintillá, 85 años; Manuel Mota, 46; Álvaro Bultó, 38; Rosalía Mera, la millonaria discreta, con 69; Alfonso Armada, 93 (el destino quiso que se llevara el secreto del 23F); María Villota, de 33 (el destino le permitió vivir otra vez y el destino se la quitó) . Esto en lo que a españoles se refiere.

Entre los extranjeros, Margaret Thatcher, de 87 años; Hugo Chávez, 58; Joan Fontaine, la actriz preferida de Hitchcok, 96; Peter O´toole, 81; el dictador Videla, 75 (el destino no le permitió morir impune).

Y Nelson Mandela, un hombre negro y el preso político más célebre del mundo, de 95 años. Fue al encuentro de su destino como un hombre libre, después de haber sido juzgado y encarcelado durante 27 años por hombres blancos.

Pero no hay que deprimirse. El destino contra el que no podemos luchar nos permitirá entrar en el nuevo año brindando sino con cava o champagne por aquello de la crisis si con un café con leche en la Plaza Mayor de Madrid, como aconseja la alcaldesa Ana Botella. Su relaxing cup of café con leche puso una nota de humor ante tanta tragedia como la que nos ha deparado el 2013.

¡Maldito número 13!