La infanta Elena: bla…bla…bla

De siempre he sentido una muy especial simpatía por la infanta Elena hasta el extremo de considerarme, como muchos, elenista. No solo por ser la única española discriminada constitucionalmente sino porque siendo, como era, primogénita fue apartada de sus derechos a ser Princesa de Asturias, en beneficio de su hermano Felipe, el último llegado a la familia. Pero, su padre y los padres de la Constitución, decidieron, los muy machistas, desposeerla de sus derechos y elegir al varón.

El próximo 20 de este mes, la infanta cumple cincuenta años. Con tal motivo, la Casa Real decidió ofrecer a los españoles una curiosa entrevista. Pero se equivocó eligiendo a la agencia Efe que, para algunas cosas, sigue siendo la agencia oficial. El resultado: una entrevista institucional, con preguntas institucionales que a nadie interesa. Leyéndola uno se pregunta de qué coño de entrevista hablamos.

Con lo enemiga que es de la prensa, una vez que accede a ser entrevistada, ¡qué oportunidad perdida!

Aunque no lo dicen, sus autores Antonio del Rey y Ramiro Fuerte “realizaron” la entrevista, previo cuestionario, con preguntas pactadas y respuestas por escrito con ayuda y asesoramiento (¿de Javier Ayuso? Luego, se realizaron las fotografías que ilustran esta entrevista, en el entorno de su trabajo en la Fundación Mapfre.

Es una pena que nos hayamos quedado sin saber qué piensa de su cuñado Iñaki Urdangarin, de la posible imputación de su hermana, del caso Nóos o de la polémica sobre la abdicación de su padre, el Rey. Tampoco de la reforma del artículo 57.1 de la Constitución que tanto le afectó en su día, ya que trata de la preeminencia del varón sobre la mujer. Y mucho menos, porque no se le pregunta, sobre su cuñada, la polémica Letizia; ni de las travesuras de su hijo, Froilán, ni como pasará la Nochebuena.

Cierto es que la infanta habla de “la cultura del esfuerzo”, de “la enorme capacidad de recuperación de su padre, el Rey”, de sus hijos, “unos chicos más de su generación que buscan sus propios límites”.

Al ser preguntada como vive desde dentro el distanciamiento de los ciudadanos con respecto a sus Instituciones y como piensa que puede combatirse esta lejanía de los poderes públicos (¡vaya con la preguntita!), la infanta Elena “responde”: “Me inquieta este distanciamiento actual hacia la Institución y, por supuesto, me disgustan las situaciones incómodas que se producen… Es el momento de mirar adelante, con decisión y pensando que vamos a aportar las mejores soluciones para el futuro de todos”. ¡Toma ya respuesta!.

Los momentos más difíciles y los más tristes de su vida aparecen en el cuestionario: “Todas las ocasiones me han ayudado a ir forjando mi carácter y a aprender a solventar las situaciones más complicadas y a disfrutar de las más positivas”.

La única referencia a su vida más íntima es cuando reconoce que uno de los momentos más difíciles fue “la decisión de, primero, separarme y, después, divorciarme”. Al referirse a la educación de sus hijos, ponen en su boca una gran frase: “Creo que no se puede ser ex padre o ex madre. Cada uno busca lo mejor para sus hijos… hay que dotarles de herramientas para encontrar mejor su camino, el que consideren el más adecuado a seguir…”

El resto bla… bla… bla.