El heredero del heredero del heredero

El carácter dinástico es una de las señas de identidad de las monarquías hereditarias. Para su suerte o su desgracia. Porque si el heredero no reúne condiciones, puede afectar a la estabilidad y prestigio de la Institución. Ejemplos, incluso, cercanos.

En las monarquías hereditarias, el hijo o hija, sucede al padre soberano o a la madre si lo es. Si se rompe esta norma, se cae en la monarquía selectiva. España lo fue cuando el general Franco se saltó al padre (conde de Barcelona) en beneficio del hijo (Juan Carlos).

En el Reino Unido se pretendió, a raíz de la tragedia de Lady Di y los amores adúlteros con Camilla, saltarse al heredero natural, príncipe Carlos, y designar a su hijo Guillermo príncipe de Gales. Como tal heredero directo de su abuela la reina Isabel.

La situación se ha reconducido, no solo porque el nombre de Diana ha quedado escrito en el agua del olvido sino porque Camilla ha logrado ganarse el afecto y el respeto de los británicos. Por todo ello, el orden de sucesión al trono ha recuperado la normalidad de madre, hijo y nieto.

En todas las monarquías europeas, la continuidad está garantizada a largo plazo, por el momento. A larguísimo, se pretende en el Reino Unido. Porque , si en España, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Suecia, Luxemburgo y Liechtenstein los herederos naturales ya tienen descendencia natural, la mayoría niñas, el Reino Unido hoy se convierte en la única monarquía en la que no solo existen herederos (el príncipe Carlos) y también heredero del heredero (príncipe Guillermo) sino heredero del heredero del heredero (vaya trabalenguas). Caso único en la historia.

Me sorprende con la alegría y entusiasmo que este nacimiento ha sido acogido por los británicos. Posiblemente piensan que, con ello, la monarquía está asegurada ad in eternum. Gratuito optimismo.

Si en la monarquía española la continuidad no está garantizada con Leonor (hará falta que transcurran, como mínimo, cuarenta años), en el caso de la británica, por los menos… cien.

Para entonces ¿existirán las monarquías en el mundo? Posiblemente como dijo Faruk, citarle en este caso y una vez más es obligado, solo cinco reyes: los cuatro de la baraja y la reina de Inglaterra.

De existir para entonces la Institución, la mitad estarían regidas por mujeres. Para que luego vengan las feministas y digan que están discriminadas. Desgraciadamente, solo en España, constitucionalmente hablando.

¿Cuándo se pondrán de una puñetera vez de acuerdo los políticos para, si no tienen el valor de una reforma de la Constitución, al menos si una enmienda de ese artículo 57.1 que discrimina a la mujer por el hecho de serlo? Vergüenza debía de darles.