El riesgo de bajarse al “pilón”

El famoso actor Michael Douglas ha escandalizado a medio mundo y metido el miedo a la otra mitad, reconociendo que el cáncer de garganta que ha padecido se debe al cunnilingus.

Estoy seguro que muchísimos españoles apenas habían oído referirse con este nombre a esa práctica sexual o sexo oral a la que en la primitiva, carpetovetónica y profunda España denominaba “bajarse al pilón”.

A diferencia de los Estados Unidos que, antaño, consideraba esta práctica como un acto obsceno e ilegal “incluso en la intimidad de parejas casadas”, en la España católica, apostólica y romana ni se contemplaba. Como mucho, se consideraba una práctica reservada, sobre todo, a los pervertidos.

El famoso periodista norteamericano Gay Talese que, con su obra “La mujer de tu prójimo” (1982) revolucionó la percepción de las costumbres sexuales de los estadounidenses, descubre, tras una minuciosa investigación sobre el sexo oral, en sus variantes de cunnilingus o felación, que podía ser objeto de gravísimas condenas.

Según el conocido autor, “en el estado de Conneticut los practicantes podían ser condenados hasta con treinta años de cárcel. A veinte, en Ohio. Y, en Georgia, “ese crimen contra natura” podía llevar acarreada una condena de prisión perpetua, una pena mucho más severa que el sexo con animales que solo se castigaba con cinco años de cárcel”.

Pero estamos en el siglo XXI y Michael Douglas ha elevado a normalidad una práctica sexual que a lo mejor lo es. Su confesión pública ha indignado no solo a su actual esposa y a su ex, sino a todas las que han pasado por la vida del famoso actor o, mejor dicho, por su cama.

No tanto porque el mundo haya podido conocer que “el placer favorito de todas era tener la cabeza de Michael entre sus piernas” sino por la sospecha de que alguna de ellas le hubiera podido contagiar el papiloma que le produjo el cáncer.

Según el New England Journal of Medicine “quien ha tenido sexo oral con al menos seis personas diferentes, tiene nueve veces más riesgo de desarrollar cáncer de garganta”.

En la vida sexual de Michael Douglas ha habido tantas que es imposible saber quien se lo contagió. Todas lo niegan.

Estos son los riesgos de “bajarse al pilón”, como se decía antaño en nuestro país.