De Armada a Urdangarin: En nombre del Rey

La comparecencia de Urdangarin como imputado, ante el juez Castro, el pasado viernes, 23 de febrero, no ha podido evitar el paralelismo con aquel otro 23 del mismo mes de hace 32 años.

Para este columnista la coincidencia no es solo de fechas. También de protagonistas. En el primero de estos dos febreros, Alfonso Armada, quien había desempeñado el cargo de secretario general de la Casa y seguía manteniendo una entrañable e íntima relación con el Rey. Fue considerado, por muchos y no por este periodista, como el “traidor” a Su Majestad en la intentona golpista. Pero lo cierto es que el general, hasta entonces leal al Rey, se convirtió en el gran protagonista de la sonada.

En este 23F del 2013, otro personaje, muy allegado a don Juan Carlos, tanto como su yerno, también ha colocado no solo al real suegro sino a la Monarquía en la situación más crítica de estos 37 años. En esta ocasión, como en aquella, utilizando el nombre del Rey para los fines que uno y otro pretendían.

Las dudas razonables, principio de la sabiduría, en estas dos historias se mantienen más con Armada que con Urdangarin. Tanto en el primer 23F y más evidentes en este segundo. Aunque, como decía Descartes, solo sea para investigar la verdad.

De todas formas, en los dos casos la duda arrastra fatalmente a la incredulidad y al escepticismo.

Si en el 23F de 1981, el de Armada, llegamos a dar por verdadero lo poco que se conocía, en el 23F de Urdangarin, la gran cantidad de información que se dispone, acrecienta las dudas sobre la participación del Rey pero, sobre todo, de la Infanta Cristina.

Sin embargo, no podemos olvidar que la inteligencia fue concedida al hombre para dudar. Como yo no me considero tonto, permítanme que dude. Tanto de si Armada actuó con el conocimiento real… de la situación como si Urdangarin lo hizo sabiendo que el Rey lo sabía.

En los dos casos, el perjuicio que no beneficio de la duda permanecen: uno como otro dañan al Rey y a la institución.

Al negar el primero su participación, dejó a los compañeros de armas con el culo al aire; el segundo al socio y a su esposa. Mayor parecido entre los dos 23F, imposible. Con una diferencia, del primero el Rey salió fortalecido. Del segundo, herido.