Todos querían un varón

El día 30 de Enero de 1968, doña Sofía entraba en la clínica Nuestra Señora de Loreto por su propio pie, como lo había hecho en las anteriores ocasiones. A las 12 de la mañana, descendía de su habitación 605, siempre la misma en los tres alumbramientos, para dirigirse al paritorio. Le acompañaba su madre, la reina Federica, y su esposo, el príncipe Juan Carlos.

Treinta minutos después daba a luz. Aunque la expulsión duró, exactamente, veinte minutos, la hora que ha quedado registrada ha sido la de las 12,45. “Una vez más, se confirmó el buen pronóstico que el parto tiene siempre en la tercípara, al menos estadísticamente”, según explicaba el doctor Junceda Abelló.

Lo curioso del caso es que, ante la angustia de doña Sofía por conocer el sexo del hijo que esperaba, se intentó inducir el parto. Con tal motivo, la madre ingresó en la clínica a las 11 de la noche y, aunque todo estaba preparado, no fue posible por falta de dilatación del cuello del útero. Al día siguiente, muy de mañana, regresó al palacio de La Zarzuela.

Resulta fácil imaginar la tensión y el nerviosismo que se vivió en esta ocasión. Y la indescriptible alegría que se apoderó. Tanto de don Juan Carlos como de la reina Federica, cuando vieron con sus propios ojos que el recién nacido era el esperado varón, el ansiado heredero: “Mi alegría es enorme por este primer varón de mis hijos, alegría que siente toda la familia”, dijo emocionado el padre.

Resulta curiosa la preocupación que Franco también sentía ante este acontecimiento. Esta preocupación se puso de manifiesto en la pregunta que le hizo al príncipe cuando éste le telefoneó a El Pardo, a los pocos minutos del alumbramiento, para informarle:

 ¿Ha sido machote?, le preguntó.

 Sí, mucho, mi General, como su padre, le contestó el príncipe

Dicen que solo le preocupaba saber eso, si había sido varón. Incluso se olvidó de preguntar por la madre.

Al día siguiente del nacimiento, ABC recogía el acontecimiento con una portada de profunda intención política.

Aunque la fotografía que la ilustraba era la de los felices padres, el pié de dicha imagen iba por otros derroteros. No solo en el titular: “Primer nieto varón del Conde de Barcelona”. También en el texto: “La princesa doña Sofía, esposa de Su Alteza Real don Juan Carlos de Borbón, ha dado a luz. Ayer martes 30 de enero y en la clínica Nuestra Señora de Loreto de Madrid, un niño, tercero de sus hijos. El infante nacido es el primer nieto varón del Conde de Barcelona”.

¡Qué lejos estaba ABC y el propio don Juan de Borbón de saber que, desde ese mismo día 30 de enero de 1968, comenzaba la cuenta atrás para apartarle definitivamente de la línea natural de sucesión al trono, del que era el único con legitimidad histórica, legitimidad recibida de quien podía otorgarla en su día: su padre, el hasta entonces último rey de España, Alfonso XIII! Cuenta atrás que se materializaba el 22 de Julio de 1969, cuando Franco nombró a don Juan Carlos sucesor suyo a “título de rey”.

¿Lo sabía el príncipe Juan Carlos, cooperador necesario para tal atropello dinástico? A lo peor, sí. ¡Pero era tan difícil entrar en la retorcida mente del dictador y sus designios!

 ¡Estoy contentísima! Imaginaros, después de dos niñas seguidas nos ha nacido el varón, exclamó emocionada doña Sofía.

No dijo un varón, sino “el”, el niño de todas las quimeras, de todos los sueños. ¡He aquí el mañana que reinará sobre esta tierra!, pensaría la princesa tomando en los brazos a aquel infante que solo lo era por ser niño. Y no hijo ni nieto de rey, por más que ABC intentara que lo fuera.