Sonrisas y lágrimas en la Familia Real

Doña Sofía ha decidido, no solamente estas navidades sino de un tiempo a esta parte, actuar y comportarse más como madre y abuela que como reina consorte o con mala suerte. Aunque todavía sigue casada con el rey, hace tiempo, muchísimo tiempo ya, que renunció al papel de esposa. Pienso que ni sufridora esposa.

Después de que el año pasado el rey decidiera que cada uno viviera la Nochebuena en su casa y en La Zarzuela ni dios (a la mesa del padre solo se sentaron los reyes que no se hablan, la infanta Elena sin sus hijos y la utópica princesa Irene) en esta Navidad la reina ha logrado que toda la familia acudiera a La Zarzuela. Incluido el sinvergüenza de Iñaki, a quien doña Sofía está empeñada en rehabilitar.

Dicen que la soberana ha impuesto su voluntad por aquello de que los nietos no tienen la culpa de lo que está pasando. Lo que no quiere decir que todos se sentaran a la mesa del Padre.

Para ello, se decidió montar un bufet con varias mesas en dos salones diferentes del palacete en las que se repartieron no solo la reina, sus hijos y sus ocho nietos sino también las infantas Pilar y Margarita, hermanas de don Juan Carlos, con sus respectivos hijos así como Carlos Zurita. Nadie coincidió con quien no quiso. Mucho menos el rey, Felipe y Letizia, los más afectados por el escándalo Urdangarin.

Dicen que ha sido el triunfo de la reina quien, como aperitivo de estas fiestas, decidió invitar a sus hijas y a los nietos , así como a la nuera, al teatro. Eligió un musical que, tras estrenarse en 1959 en Broadway, se ha convertido, con el paso de los años, en un clásico universal y que hoy se representa en el Coliseum de Madrid. El título no podía ser más adecuado a la situación que actualmente vive la familia real: “Sonrisas y lágrimas”.

La consorte Letizia hizo de tripas corazón, acompañando a la real suegra y a las cuñadas al evento aunque, en el momento de posar para los reporteros, procuró distanciarse físicamente del grupo, como podemos ver en las fotografías publicadas esta semana en la prensa nacional, sobre todo en Hola. En ellas, se advierte la incomodidad de Letizia frente a la satisfacción de la reina y de su hija Cristina, la mano no precisamente inocente de la actual situación. En esta ocasión, sin Iñaki.

Como expresaba Guillermo, con sentido del humor, en su viñeta en El Mundo, el rey, con meter a Urdangarin en casa estos días, “ha dado el mensaje del 24 y la inocentada del 28 en una sola fecha”. El personal no entiende nada.