Infanta Cristina: Órdago Real

En Barcelona, Iñaki Urdangarin toma todas las precauciones para evitar a la gente que le insulta pero, sobre todo, a la prensa, hasta el extremo de sacar a su perro, un golden, a pasear a las … 5 de la madrugada.

A esa extraña hora del amanecer, le sorprendió, el pasado jueves, un reportero que montaba guardia frente al condenado palacete de Pedralbes. Al percatarse el “señor” duque consorte de la presencia del fotógrafo, emprendió la huída al estilo de aquella otra de Washington, de triste memoria.

Ante esta imagen, tan poca gallarda y elegante ella, nadie podía imaginarse que, cuatro días después, la infanta Cristina, la mano no precisamente inocente que mece la delictiva cuna, decidieron echar un órdago a la Familia, que les tiene apartados y a la sociedad indignada, comunicando a la Casa que había decidido presentarse en el hospital San José de Madrid para ver a su padre. Eso sí, acompañada de su marido.

Fuentes de toda credibilidad en La Zarzuela me informan que la iniciativa de esta operación fue de la reina, quien animó a su hija a dar este paso, planificándolo con todo detalle.

El príncipe pero, sobre todo Letizia, se negó a aparecer con Cristina e Iñaki. Para ello decidieron llegar 20 minutos después y abandonar el centro hospitalario una vez que estos se habían marchado, evitando, en todo momento, que les fotografiaran juntos.

Según mi informador, no entraron tampoco al mismo tiempo en la habitación del rey aunque no se sabe si se saludaron todos, una vez en el interior.

Al igual que sucediera con la polémica visita de doña Sofía a su hija en Washington y el desafortunado posado con su yerno, ha querido demostrar que es madre antes que reina. Para ello, pidió la colaboración de la infanta Elena.

Aunque todos llegaron (doña Sofía, Elena, Cristina y el hijo mayor, Juan Valentín) en el monovolumen conducido por Iñaki, que también tiene bemoles, la duquesa de Lugo, después de prestarse a este órdago familiar, decidió marcharse sola por su cuenta.

A pesar de que la Casa del Rey informó que, con esta visita, no se pretendía transmitir ningún mensaje, la polémica estaba servida y no, precisamente, de forma positiva. Esto se hubiera entendido si el estado de salud del rey hubiera sido de extrema gravedad, que hubiera justificado tal visita. Pero, afortunadamente, no es el caso.

Todo parece dar a entender, que la Familia Real ha decidido cerrar filas en torno a Iñaki, aún en contra de lo que se ha dicho. ¿De que se reían?, se pregunta el personal.

Me es absolutamente imposible entender esto sobre una base de provocación, miseria y confusión. Sorprendió que quien recibiera y estrechara la mano a Iñaki Urdangarin, en la puerta de la clínica, fuera precisamente Rafael Spottorno, como Jefe de la Casa del Rey y quien , como nos internautas recordarán, tuvo que anunciar, en nombre del rey, que el yerno quedaba apartado de la Familia por su mala conducta. ¡Que trago, querido Rafael!

Pienso que, una vez más, alguien (¿la reina?, ¿la infanta Cristina? ….) se ha equivocado, intentando lavar la sucia imagen del presunto en un momento en el que el fiscal pide una fianza de ocho millones de euros. Si Iñaki no los tiene que responda ella como beneficiaria que fue.

 

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