Ya vuelve el Rey donde solía…

… que no es otro lugar que el quirófano. Cinco veces, al menos, durante los dos últimos años: mayo 2010, junio 2011, septiembre 2011, abril 2012 y estos próximos días de noviembre de 2012.

Lo ha anunciado el propio soberano en la Cumbre Iberoamericana de Cádiz: “Tengo dificultades de mecánica que me van a obligar a pasar de nuevo por el taller”. En esta ocasión, para ser operado de la cadera izquierda “que la tengo bastante maltrecha”.

Hay que reconocer la “mala pata” que don Juan Carlos está teniendo últimamente. No por problemas de salud sino de movilidad a causa de fracturas por caídas, secuelas de antiguas lesiones mal curadas o artrosis.

Nada que ver con aquella intervención del pulmón derecho para extirparle un nódulo que, afortunadamente, resultó benigno. Esto no se supo hasta realizar la biopsia. Pero, durante unas horas, se temió lo peor: que fuera cancerígeno.

Bajo esta sospecha, se le intervino en las primeras horas de la mañana del 8 de mayo del 2010.

La intervención quirúrgica se realizó sin que se tomaran las medidas previstas en la Constitución ya que, durante cinco horas, el Jefe del Estado estuvo “ausente” por anestesia. Vamos, que España no “tuvo” rey.

Sorprende se actuara con aquella irresponsabilidad. Como si el enfermo fuera un juan español cualquiera, intervenido si no a vida o muerte si de un tumor de pulmón bajo sospecha de que pudiera tratarse de un cáncer que son palabras mayores.

En su día, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, cedió, temporalmente, el poder, a su vicepresidente, en julio de 1985, durante… ¡siete horas!, para operarse de cáncer de colon.

Otro presidente norteamericano, George Bush, lo hizo durante dos horas y quince minutos, tiempo que duró una colonoscopia, bajo anestesia general, para extirparle unos pólipos que, como el caso del rey en el pulmón, resultaron benignos.

No quiero recordar aquí al general Franco cuando cedió su poder temporal al príncipe. Tampoco la interrupción pro tempore del rey Balduino cuando, el 3 de abril de 1990, pidió al gobierno y al parlamento belga buscara una solución jurídica que le permitiera estar oficialmente ausente para no sancionar , como Jefe del Estado que era, la ley del aborto. Lo correcto hubiera sido una abdicación.

Aquí, en España ¿no se podría aplicar el artículo 59 de la Constitución? Durante el tiempo de la operación, de forma automática, sin ningún acto de nombramiento o investidura, el príncipe Felipe se convertiría en Regente del reino. No olvidemos que la Constitución deja claro que la regencia es una situación anormal en la monarquía que se ejerce siempre en nombre del rey y temporal por definición.

¡Larga vida a Su Majestad!

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