Metamorfosis fotográfica

La crónica del pasado sábado la iniciábamos con una cita del famoso filósofo y poeta romano Ovidio (43 A.D.) sobre los años. Según el autor de “Amore: Arte de Amar” pero, sobre todo, “Metamorfosis” los años nos llegan sin ruido. Será para usted y para mí. Porque lo que es a Letizia, ¡menudo ruido fotográfico!

Jamás el cumpleaños de una royal se ha festejado con tal despliegue fotográfico. Hasta las revistas del corazón han anticipado su salida, por lo general lo hacen el miércoles, para ofrecer lo que todos los diarios ya habían publicado hasta la saciedad. Ha sido el regalo, no de los españoles a la consorte, sino de ésta a España entera para que veamos lo feliz que es con su marido y sus hijas.

A lo largo de 16 fotografías, ofrecidas gratuitamente por La Zarzuela, tal parece un gran reportaje de Hola. Para su realización, la propia Letizia eligió el fotógrafo, en este caso fotógrafa, Cristina García Rodero, Premio Nacional de Fotografía, intelectual ella, especializada, sobre todo, en temas sociales en blanco y negro y autora de la fotografía del presidente del Congreso, Manuel Marín, por la que cobró 24.600 euros. Necesitó nada menos que tres sesiones de tarde en el mes de agosto en vísperas de iniciar los príncipes sus vacaciones, lejos de Marivent y de la Familia Real. El lugar sigue siendo una incógnita, en contra de lo prometido por La Zarzuela.

En el reportaje principesco se han utilizado a los niños como cualquier famoso que vende la exclusiva a Hola. Algunas de las imágenes muy cúrsiles, impropias de una profesional como García Rodero. Este reportaje ha hecho las delicias, sobre todo, de la prensa del corazón y de las periodistas cortesanas. Alguna de ellas ha llegado a escribir que “en la mayoría de las fotografías no hay sensación de posado ni artificio sino de naturalidad”. Vamos que la fotógrafa “ha estado observando atentamente y esperando con paciencia para apretar el botón de la cámara”.

Con las fotografías, el departamento de Comunicación, que tan eficientemente dirige Javier Ayuso, se acompaña un largo texto que intenta ser una “biografía”, que no es, solo un relato institucional en el que parece ser ella la titular del Principado de Asturias. También algunas pinceladas del cambio de periodista a Alteza Real. Pero nada de su vida privada ni de su anterior matrimonio.

 

Como es natural, ese día de cumpleaños Letizia sopló las 40 velas de su tarta, rodeada de la familia ¿de qué familia? en La Zarzuela. Después, salieron a cenar, solos y en vaqueros, al restaurante Lamucca, en el centro de Madrid, especializado en comida italiana, sencillo y casi modesto con los papeles de papel. Nada que ver con el famoso y glamuroso reportaje. Toda una metamorfosis ovidiana.