Marivent y los demonios familiares

Contra todo pronóstico, incluso de los mejor informados y expertos en el tema, la infanta Cristina ha decidido, por sorpresa, no acudir a Marivent, como estaba previsto.

Según la propia Zarzuela, la reina, esa sufridora esposa, sufridora madre y sufridora abuela, se reuniría con sus hijas y sus ocho nietos en Palma con el fin de pasar unos días en familia. O con lo que queda de familia. Sería una semana antes de la llegada del rey, de Felipe y Letizia.

Pero el domingo, este columnista supo de buenísima fuente (antes la muerte que la fuente) que la duquesa de Palma había decidido seguir a su esposo, el presunto Urdangarin, en la suerte y en la desgracia; en la pobreza y en la riqueza; sobre todo en la riqueza hasta que la muerte o la cárcel nos separe.

Yo no puedo ir adonde mi marido no se le quiere, debió pensar. Dicho y hecho.

Envió a sus cuatro hijos a Mallorca con su abuela y ella se quedó, al menos de momento (se especula que pueda ir a recoger a sus hijos el fin de semana) en su palacete de Pedralbes, en Barcelona, con Iñaki.

Un contratiempo más para doña Sofía que no gana para disgustos. Se lo da el real esposo con sus infidelidades.

Las hijas con sus divorcios y hasta los nietos.

No olvidemos el accidente de “caza” de Froilán y el presunto “acoso” que, al parecer, y según la periodista Pilar Eyre, está sufriendo en el exclusivo colegio de Washington, Juan, el mayor de los hijos de los duques de Palma, quien el próximo 29 de septiembre cumplirá trece años.

Bien es sabida la crueldad de los niños en los colegios. Sobre todo a esa edad, la suficiente para saber que el compañero español es hijo de un presunto delincuente. Cierto es que mucho peor sería en España.

Doña Sofía intentará que durante unos días la paz familiar reine en Marivent. Al menos hasta el día 8, cuando se celebre la habitual cena con las autoridades baleares, a la que asistirán los reyes, su heredero y consorte.

No puede ocultarse la preocupación de dichas autoridades y de la opinión pública balear por el “despegue” que algunos miembros de la Familia sienten por Marivent, en particular, y por Mallorca en general.

Sobre todo, Letizia que, en cierta ocasión, dicen, manifestó no ser el lugar ideal para unas vacaciones.

Verdad o no, lo cierto es que todos los veranos aprovecha las vacaciones estivales para huir de Palma junto a su maridito y sus hijitas en busca de un ignoto paraíso donde disfrutar de la tranquilidad que, al parecer, ni en Palma ni en Marivent encuentra.

Nada como aquellas vacaciones que disfrutaba en Benidorm junto a su abuelo Paco, el taxista.