Andrés Iniesta gana, Jaime Marichalar pierde

Hace tiempo que estamos acostumbrados a que famosos, famosetes, celebrities por nada, se casen y se divorcien por la exclusiva. Incluso haciendo dobletes. Primero la boda civil, previo pago, of course, y, meses después, la religiosa, también por la exclusiva. Tal cosa hizo la pasada semana un cantante venezolano, cursi, como solo un cantante de su tierra sabe ser.

La boda la pagó Hola. Como la de Gema Ruiz, la ex de Álvarez Cascos, esta semana. Fue, como toda exclusiva, una ceremonia íntima. Tan íntima que se celebró en la iglesia de la finca propiedad de los dueños de Hola.

Pienso se trata del regalo de bodas que sus jefes le hacen a la empleada. Como, en su día, a la periodista María Palacios, que también trabaja en la revista, cuando, en 2008, se casó con Alessandro Lecquio.

En ambos casos no medió dinero. Bastante hicieron los “anfitriones” poniéndoles el escenario y el catering.

Tampoco lo ha habido, ni dinero ni exclusiva, en la boda de Andrés Iniesta, todo un ejemplo como deportista y ser humano, con la peluquera Ana Ortiz, ceremonia celebrada con puertas abiertas, luz y taquígrafos, en la localidad tarraconense de Altafulla.

“Quiero agradecer el cariño y el respeto de la gente en un momento tan bonito, especial e inolvidable”, declaró a los periodistas.

El respeto y el cariño se lo ha ganado por su “intelectual moral” (Jaime González dixit) de la que carecen los famosos que venden su noviazgo, boda, parto, bautizo y hasta divorcio al mejor postor que suele ser Hola.

Algunas ausencias, inexplicables ellas, tienen que tener su explicación. Posiblemente ni Iker Casillas ni Sara Carbonero querían restar protagonismo a los novios, olvidando que en una boda no hay más protagonistas que los contrayentes. Por muy famosos que los invitados sean.

Estos solo sirven para que se pague más por la exclusiva. No es el caso. Dicen que el cantante venezolano anduvo suplicando a muchos famosos que acudieran a su boda para que la revista pagara más.

En esta de Andrés Iniesta no era la cantidad sino la calidad del novio “un imán de afectos” y fundamentalmente bueno sin esfuerzo.

La gran sorpresa de la semana ha sido la sentencia de la Sala 13 de lo Penal (en este caso el 13 no ha sido gafe) absolviendo a los periodistas Carlos Dávila y Eugenia Viñas de la querella criminal interpuesta contra ellos por Jaime Marichalar.

¿El motivo? Los autores publicaron en el 2008 que “el consumo ocasional de cocaína era una de las causas de la ruptura con la infanta Elena”.

No quiero pensar que la corriente antimonárquica imperante y el caso Urdangarin haya podido influir en la sentencia. Sea cual fuere el motivo, el “caso Marichalar” es una victoria del derecho de la información.

Como pueden ver nuestros lectores, no hay duda que Andrés Iniesta ha ganado casándose y Jaime Marichalar perdiendo el juicio, jurídicamente hablando, of course.