¿Un safari de despedida?

Fue mi amiga Pilar Eyre  en El Mundo, quien adelantó la noticia del posible fin de la relación entre don Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein, “la misteriosa amiga del rey”.

Esta semana , la prestigiosa revista Vanity Fair, en su versión española dirigida por mi querida Lourdes Garzón,  en un exhaustivo y bien documentado reportaje sobre la famosa Corinna, desvela muchos de los misterios que envuelven no solo la vida de la “princesa” alemana sino, y lo más importante, la relación con Su Majestad.

A este columnista siempre le faltó información de toda credibilidad para reconocer tal relación. Tampoco para lo contrario. Simple y sencillamente no me constaba que estuviera y que ya no esté. Posiblemente, otros compañeros manejan mejores fuentes.

Pero, de repente, el pasado 13 de abril, España entera se sorprende , no tanto por la noticia de haberse fracturado don Juan Carlos la cadera, al caerse durante un safari en Botsuana, sino por la compañía: la famosa Corinna.

Ese día, el tema traspasó la intimidad de la vida del rey para convertirse en un asunto público. Mucho más, cuando también se supo que la reina doña Sofía, informada del accidente, se negó a interrumpir sus vacaciones en Grecia, con su familia. Cuando al fin regresó, a los cuatro días, solo le hizo a su doliente esposo una visita “de médico” de quince minutos. El escándalo era ya imparable. ¿Se trataba de la venganza de la esposa ofendida?

Después vinieron las palabras de arrepentimiento público del soberano y la promesa, que sobraba, de no volver a hacerlo. Era una gratuita humillación. Solo le faltó decir: no la volveré a ver.

A lo peor para él y mejor para doña Sofía puede que sea verdad. Y no como consecuencia del escándalo mediático tras el accidente.

Por lo que ha declarado a Vanity Fair,  Phillips J. Adkin, uno de los tres ex maridos de Corinna, presente en este safari, junto  al hijo pequeño de la dama,  “aquel era un viaje de dos personas mayores, (el rey y Corinna) que querían estar en la selva juntos, probablemente, por última vez en su vida”.

El entorno de ella difiere de esta versión. “No sé de que se sorprenden ahora”, dice su íntima amiga neoyorkina.  Bennie Yougn. “Ella lleva viajando con el rey desde hace ya bastantes años. Es una especie de asesora. Por eso, todo esto no es nada nuevo”.

Mientras tanto, Corinna prefiere guardar silencio porque “la lealtad es su mayor cualidad”. Por otro lado, consultadas fuentes cercanas a la Zarzuela sobre el fin de la relación, han respondido a este columnista: “¡Ojalá”.