Urdangarin acaba con la sonrisa del PP

Era uno de los ministrables del gobierno de Mariano Rajoy y, en todo caso, uno de los posibles portavoces. Por su simpatía, por su eficacia, siempre daba la cara por el partido. Y lo hacía sin perder la sonrisa. Era un valor seguro. Y, además, honesto y coherente. Incluso se atrevió a criticar las supuestas declaraciones de doña Sofía en el libro de Pilar Urbano. Y, aunque llevaba toda la razón, tuvo que retractarse.

Personalmente, me caía no bien sino muy bien. Por ello, me extrañó, me sorprendió que, tras el triunfo del PP en las elecciones generales, en las que él colaboró muy activamente, su nombre no apareciera en el reparto de cargos. No ya ministrables. Ni tan siquiera la pedrea.

¿Motivos? Pienso, a lo peor me equivoco, porque su nombre había aparecido en uno de los “pelotazos” que Iñaki Urdangarin había dado al gobierno de Camps. Como consejero de Presidencia que Esteban González Pons era, tuvo que suscribir algunos contratos millonarios ¿seis millones de euros? de la Comunidad con el yerno real para la preparación de la candidatura de la Comunidad Valenciana como sede de la Primera Edición de los Juegos Europeos que no llegaron a celebrarse.

Pero, Urdangarin nunca recibió tal cantidad sino un adelanto de 382.000 euros, que tampoco era poco dinero. La firma del convenio establecía una previsión de financiación para los años 2006 y 2007. Aquello era un expediente de anticipación del gasto.

Por todo esto, el juez ha citado al buenazo de González Pons como testigo. ¿Es esta una razón suficiente para que el PP le haya ninguneado en el reparto de cargos?

Para acabarlo de rematar y echar más leña al fuego, el expresidente Matas comparaba, el pasado miércoles, su situación con la de González Pons. En un escrito al juez, señalaba que su papel como presidente balear, en relación a la empresa Nóos, fue “el mismo que en la Comunidad Valenciana tuvieron sus responsables políticos”.

Se olvida que el señor González Pons ha sido citado solo por la firma de un convenio, dirigido a organizar los citados Juegos Europeos. Son ganas de mezclar su nombre con el de González Pons, un hombre honrado a carta cabal y cuyo nombre se ha visto involucrado en un documento por su condición de Consejero de Presidencia. Por ello ha sido requerido sólo como testigo y no como imputado. Pero, al parecer, este asunto a Rajoy no le gusta.

Es una pena que el yernísimo Urdangarin haya acabado no sólo con la sonrisa más atractiva del PP sino, posiblemente, con la carrera de un gran político.