La esposa boba que firmaba ¿sin enterarse?

Muchos internautas de este periódico se preguntan como afectará “el caso Urdangarin” a la relación matrimonial entre la infanta Cristina y su marido, Iñaki. También hasta dónde puede estar implicada la duquesa de Palma.

Resulta difícil creer que fuera esa esposa boba que firmaba sin enterarse, como escribía Pilar Urbano.

Líbreme Dios de compararla (las comparaciones son siempre odiosas) con Maite Zaldivar y, mucho menos, con Isabel Pantoja.

Si la primera nunca preguntó a Julián Muñoz de dónde procedía el dinero que, en “bolsas de basura”, llegaba a su casa, tampoco la folklórica a su amante, quien pagaba las puntas de ganado que pastaban en La Cantora.

Ante estos elocuentísimos y recientes ejemplos, a uno le cuesta no preguntar: ¿Es que Cristina no inquirió alguna vez a su esposo de dónde procedía tanto dinero para comprar el palacete? ¿De dónde saca para tanto como gastamos?

Si vivíamos en un magnífico piso de 500 metros en Pedralbes ¿por qué cambiarnos a un palacio? A lo peor, como la “esposa boba” había nacido y vivido siempre en palacios, le parecía normal seguir igual, sin darse cuenta que los que habita la Familia Real están pagados por dinero público. Incluido el del príncipe y Letizia.

Y es que cuando se acostumbra a vivir del dinero de los españoles, no debe sorprender seguir haciéndolo.

Resultaría sospechoso que la consorte no fuera llamada a declarar por el juez Juan José Castro. Aunque sólo fuera como testigo. Sería de justicia, nunca mejor dicho, que explicara por qué su nombre aparece en muchos documentos, como vocal que era de las empresas de su marido. Algunas de los dos.

También sorprende que el señor García Revenga, funcionario de La Zarzuela como Jefe de la Secretaría de la reina y de las infantas, no informara a la Casa Real de lo que estaba pasando. A lo peor, va a ser porque el figuraba también en los chanchullos económicos de los duques de Palma.

Dicen personas del círculo del duque consorte que éste quería crecer, profesionalmente, para dejar de ser considerado “el marido de …” cuando su ilegal y delictivo enriquecimiento ha sido, precisamente, por utilizar su matrimonio con la infanta como un cheque al portador.

Lo que está por ver es si Cristina era esa esposa boba que firmaba sin enterarse o, como muchas esposas, firmaba sin saber qué. Al juez le corresponde aclararlo. De todas formas, la ignorancia de los tejemanejes de su marido no la exime. Al contrario, es un agravante.

La gratuita aclaración del rey en su mensaje navideño de que la justicia es igual para todos (que debía serlo), va a ser que no. Para empezar, todos los implicados en el caso Urdangarin han solicitado que se aplacen sus comparecencias.

PD: De esta petición depende que el personal siga sospechando sobre la justicia.