La Familia Real, una familia rota

La Navidad es una fiesta en la que se pone de manifiesto las ausencias, las carencias y hasta las presencias no deseadas. Se trata, sobre todo, en la Nochebuena cuando toca ser feliz o, al menos , parecerlo: querer a la suegra; ser amable con los cuñados; e, incluso, con la esposa. En resumidas cuentas, tener la fiesta en paz. Algunos incluso lo consiguen. Otros terminan como el rosario de la aurora.

Posiblemente esta pasada Nochebuena en La Zarzuela ha debido ser lo mas parecido a la de muchos hogares con problemas familiares. En un principio se pensó anular la cena, finalmente se “celebró” en un tono más bajo.

Aunque no haya trascendido, es fácil de imaginar: don Juan Carlos y doña Sofía no se hablan. Ni en público. El rey no soporta a la nuera. La infanta Elena a la cuñada que manda mucho y la infanta Cristina, ausente por “imperativo real”. Lo más doloroso, la ausencia de los otros  nietos.

Nunca la Familia ha estado no solo tan distanciada sino tan fracturada.

Cierto es que la presencia de los duques de Palma hubiera creado mas problemas que la ausencia. Ha debido ser muy duro y triste para don Juan Carlos sentarse a la mesa tan incompleta.

Pero sobre todo para doña Sofía que, en el “caso Urdangarin” ha antepuesto la devoción familiar a la obligación como reina apoyando públicamente a su hija y a su yerno como pudimos ver en las tristemente famosas fotografías tomadas en Washington y publicadas por Hola.

Esta actitud de ruptura familiar ha quedado demostrada en el mensaje navideño. No solo apartando al yerno corrupto, como hizo hace unos días,  sino señalando la falta de moralidad y de ética, censurando su conducta y pidiendo se sancione este comportamiento.

“Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad ó a la ética es natural que la sociedad reaccione …. La justicia es igual para todos”.

Solo faltó poner nombre y apellidos añadiendo que el que la hace que la pague. Y sin presunción de inocencia.

Por primera vez en 16 años don Juan Carlos no se dirigió en ningún momento a los españoles con su habitual “la reina y yo” .

No hay duda que la familia real es ya una familia rota. No por culpa de don Juan Carlos ni de la prensa sino de algunos miembros de su familia. Cristina, ¿tu también, hija mía?