La baronesa Thyssen, precursora de Demi Moore

Tener un hijo no es tener un ramo de rosas, reconoce mi paisano Federico García Lorca. Muchas veces de ese ramo de rosas, solo las espinas. Tal es el caso de mi admirada baronesa Thyssen, querida Tita.

Concepción Arenal escribía que la sociedad paga bien caro el abandono en que deja a sus hijos, como todos los padres que no educan a los suyos.

No es el caso de Carmen Cervera, que no solo luchó, como una leona, para sacar adelante a Borja sino que, como madre soltera, en una época en la que era terrible serlo, se propuso buscarle un padre. Pero no uno cualquiera sino uno, como el barón Thyssen, que no solo le diera el apellido sino le convirtiera en un niño rico, riquíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo.

No hay duda que Borja es un acreedor dado por la naturaleza. Pero ese niño criado con tanto amor se ha convertido en el mayor problema de la vida de Tita, por culpa de una nuera, muy turbia aunque se llame Blanca, que ha convertido al buenazo del joven en un pobre niño rico, tatuado como un macarra.

Tita le amaba tanto que, incluso, antes de nacer fue una precursora de Demi Moore en fotografiarse desnuda “como una bandeja de plata”, mostrando su vientre de madre embarazada.

Era una época en la que el desnudo estaba prohibido y, mucho más, si la mujer estaba embarazada. Pero, una amiga desleal, autora de las fotografías, Paula Patier, las vendió. Afortunadamente, Carmen no era entonces la baronesa Thyssen. Pero aquellas fotografías adquirieron un valor añadido, con muchos ceros, el día en que anunció su boda con el barón.

Carmen siempre será la imagen de una mujer orgullosa de su maternidad, orgullosa del hijo que llevaba en el vientre. Como Demi Moore y tantas y tantas famosas que han posado desnudas como en su día mi querida baronesa.

Hoy, a aquel niño, salido de sus entrañas y lanzado lejos de su umbral y de su vida, no lo conoce.