Las complicadas vacaciones de la familia real

El pasado día 15 de julio se produjo la primera gran “estampida” de familias españolas para intentar disfrutar de las vacaciones estivales. A pesar de lo que está cayendo y de lo que va a caer.

La segunda, más numerosa e importante, se producirá el 1 de agosto. Durante treinta días el país se paralizará aún más de lo que está, con cinco millones de ciudadanos en vacaciones forzosas.

Este año, los “royals” españoles lo van a tener complicado. Salvo doña Sofía, ese verso suelto de la Familia. En compañía de su hermana Irene y de su amiga y paño de lágrimas Tatiana Radziwill será la primera en viajar a Palma de Mallorca y ocupar el palacio de Marivent. Allí esperará a quienes quieran ir.

A don Juan Carlos, en franca recuperación aunque todavía con ayuda de muletas, le espera un mes de agosto movidito. Mejor es quedarse en Madrid. En Palma tendrá que recibir a un nuevo presidente del gobierno balear, José Ramón Bauza; a una nueva presidenta del Consejo Insular de Mallorca, María Solon y al nuevo alcalde de Palma de Mallorca, Mateo Isern. Cumplimentar a Su Majestad es obligado.

¿Y el príncipe? De nuevo, las vacaciones se le complican. No podrá empezarlas hasta después del 28 de julio. Un verano más tendrá que viajar a América para representar a su padre en la toma de posesión del nuevo presidente peruano, Ollanta Humala. Regresará con el tiempo justo de participar en la Copa del Rey de Vela. Encontrar patrocinadores no ha debido ser fácil. Las marcas prefieren patrocinar bodas.

¿Y Letizia? Ella siempre es el problema. De todos es bien sabido lo poco que le gustan las vacaciones familiares mallorquinas. Sobre todo, con las cuñadas Elena y Cristina que también estarán al caer en tierras baleares. Para empezar, odia la vela. Ya tuvo que tragarse, en los primeros años, las numerosas competiciones en las que participaba su marido. Inolvidable verla en la cubierta del Fortuna acompañando a la reina, con una cara que era todo un poema. Todavía no se había hecho con el mando.

A Letizia lo que le gusta es perderse con Felipe en cualquier paraíso lejos de Palma. Como si las Baleares no lo fueran. De lo que no existe la menor duda es que Palma de Mallorca nunca la nombrará hija adoptiva…. digo yo.

Pero quien les complicará las vacaciones, miren ustedes por donde, es el Papa Benedicto XVI, que llegará a Madrid el 18 de agosto. Será recibido en el aeropuerto de Barajas por los reyes. Y el 19, Su Santidad visitará a toda la Familia Real en el palacio de La Zarzuela.

Vaya veraneo, vaya vacaciones. En esto, Letizia lleva razón. Mejor eran las que pasaba en Benidorm con sus abuelos.