Princesas de doscientos euros

La fotografía de la visita del presidente de los Estados Unidos a Su majestad británica no ha sido la del encuentro de la reina más reina del mundo y la del Jefe del Estado más poderoso de la tierra, sino la de la princesa Catalina, nacida Kate Middleton , con la primera Dama norteamericana, Michelle Obama.

Para este encuentro, el primero oficial después de la boda con el heredero del heredero del trono británico, la joven eligió, no un modelo de alta costura, en consonancia con el momento, sino un vestidito rosa palo a la venta en la web por 200 euros, en violento contraste con el elegante conjunto de la dama americana, como la ocasión requería.

La fotografía ha dado la vuelta al mundo, demostrando que el low cost ha entrado con fuerza en los palacios de las monarquías europeas.

Todo el mundo sabe que la monarquía es una institución medieval que necesitaba, para seguir sobreviviendo en pleno siglo XXI, adaptarse a los nuevos tiempos, modernizarse incluso para parecer lo que no se es, familia de clase media pero , eso si, con los privilegios de su clase.

Nada mejor que acabar primero con las uniones endogámicas, permitiendo los matrimonios desiguales de los herederos con jóvenes nada que ver con familias reales: Máxima, Matilde Mary, Mette Marit, Letizia y Kate. Todas ellas han aportado un aire fresco y también cierta modernidad. En algunos casos, como el que nos ocupa, vulgaridad: la vulgaridad del low cost.

Si las primeras damas de los países, entendiendo como tales reinas, reinas consortes, presidentas y presidentas consortes, son las mejores embajadoras de la moda de las naciones que representan, el low cost no puede ser, en modo alguno, representativo de las tendencias en este terreno.

Dicen que Letizia fue una de las primeras en introducir el low cost en actos oficiales. Lo peor y lo más grave es que, según los comentaristas especializados, lo hizo consciente de la importancia de la moda española y de su proyección más allá de nuestras fronteras.

Se equivocan pero, sobre todo, se equivoca la consorte si piensa que Zara ó Mango es moda española.

Que no lo es, es otra cosa. Se trata de marcas que se benefician que sus trapitos sean lucidos por princesas.

Me parece muy bien que se vistan de low cost en la intimidad pero una futura reina , si es que todas las que hemos mencionado lo llegan a ser un día, no pueden representar a sus países vistiendo de Zara, Mango, H&M, Reiss …. ó vistiéndose en tiendas online por mucho que lo hagan la esposa del príncipe Guillermo de Inglaterra ó la heredera Mary de Dinamarca, en las fotos oficiales, para presentar a sus mellizos Vicent y Josephine.

Eso queda para los famosos que cobran por ello en el photocall.