La boda de Alberto de Mónaco será… real

Rectificando a la “cortesana” Almudena

Almudena Martínez, la responsable de la información de la Casa Real en el monárquico diario ABC, es una cortesana que presume saber de la corte más que nadie. Habla y escribe siempre ex cátedra. Como si fuera la voz de sus amos. Sobre todo, de sus amitos, el príncipe y la consorte.

Nada le place más que rectificar, desmentir y puntualizar lo que, sobre la Familia Real, escriben sus compañeros. Reconozco que, a veces, tiene razón y acierta.

Nadie tiene un acceso más directo que ella con La Zarzuela. A pesar de ello, esta semana en su “Agenda de palacio” yerra cuando escribe, a propósito de la próxima boda de Alberto de Mónaco, que se trata de un enlace “principesco que no real”.

Me vas a permitir, querida, que sea yo hoy quien te rectifique y puntualice. Parece mentira que no sepas de qué y de quien escribes: la monarquía monegasca es una de las diez actualmente reinantes de la vieja Europa y su titular, tan importante, protocolariamente hablando, como el rey de España. Cierto es que no a todos los soberanos se les denomina igual. Las cabezas visibles de siete de ellas ostentan el título de rey (España, Bélgica, Suecia y Noruega) y de reinas (Gran Bretaña, Dinamarca y Países Bajos). Uno, de gran duque (Luxemburgo) y dos de príncipes soberanos (Liechtenstein y … Mónaco). Todos con la misma categoría.

En el caso que motiva mi puntualización a tu crónica, tengo que decirte que, hasta su muerte, el príncipe Rainiero ocupaba, protocolariamente, el primer lugar por ser el decano de todos los soberanos.

Vale tanto el título de Majestad como el de Alteza Real Serenísima, que ostenta Alberto de Mónaco o que el de gran duque de Luxemburgo.

Por ello y con motivo de la beatificación del Papa Juan Pablo II, tu amadísima Letizia hizo la protocolaria reverencia a la gran duquesa Teresa de Luxemburgo. No se trataba de un saludo ínter pares.

Por lo tanto, estimada Almudena, la boda de Alberto de Mónaco será no una boda principesca sino real. De las 49 que este compañero tuyo ha asistido (la de Mónaco hará la número 50) solo seis han merecido ser calificadas como tales por la sencilla razón de ser el novio rey, emperador ó príncipe soberano que es lo mismo: Rainiero de Mónaco, Balduino de los belgas, el Sha de Persia, Hussein de Jordania, Constantino de Grecia y Carlos Gustavo de Suecia. Me gustaría que te haya quedado claro y que aceptes esta puntualización, rectificación ó aclaración con el mismo afecto que yo lo hago.