Rompiendo tradiciones. Letizia… sin peineta

Hace unos días, en un encuentro con periodistas españoles que cubrían el viaje a Palestina e Israel, Letizia pronunció una de esas frases polémicas que ponen al descubierto su manera de pensar. Decir que “la tradición está para romperla” es negar la esencia de la monarquía, basada, precisamente en la tradición que le es dada por derecho de herencia.

Cierto es que la consorte es coherente con lo que dice y, a lo peor, con lo que piensa. Por ello, decidió romper la tradición , durante el solemne acto de beatificación del Papa Juan Pablo II.

En contra de lo que se esperaba, Letizia decidió llevar una simple mantilla española ¡faltaba más! pero sin peineta. Como es tradición y como la ha llevado siempre la reina doña Sofía. Y las infantas en los actos castrenses de madrinazgo en la entrega de banderas. Ella misma, la consorte, también la lució.

Pero, en lo de la beatificación del Papa, decidió prescindir de la españolísima peineta, cubriendo su cabeza, tan solo, con una mantilla que más parecía un velo. Eso sí, el vestido, negro.

Por una dispensa papal no solo las reinas de España sino todas las reinas católicas pueden acudir al Vaticano vestidas de blanco.

Hay que reconocer que nadie se pone de acuerdo sobre el origen del privilegio papal. Pero, un monseñor de la Curia vaticana creía recordar que fue la reina Victoria Eugenia la primera en recibir este privilegio.

Otros piensan que se trata de una vieja dispensa a María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV.

La más creíble se refiere a la reina Isabel la Católica. Por su interés en propagar la fe católica en el nuevo mundo, le valió el reconocimiento del Vaticano, permitiendo a la reina española vestir de blanco ante el Papa para distinguirla de las demás soberanas. Este privilegio, más tarde, se extendió a todas las reinas católicas.

Doña Sofía siempre que ha acudido al Vaticano lo ha hecho de blanco, con mantilla también blanca y… peineta. Solo en una ocasión, en los funerales de Juan Pablo II, obvió este privilegio. En señal de luto, vistió de negro, incluida la mantilla, pero con peineta. En este caso, media peineta. En cambio, para la entronización de Benedicto XVI, si utilizó el Privilegio Blanco.

En la canonización del Papa, de blanco iba Paola, reina consorte de Bélgica y María Teresa, la Gran Duquesa de Luxemburgo, ambas soberanas de países oficialmente católicos. Solo faltaba doña Sofía, la reina consorte de España, representada por la consorte del príncipe de Asturias, de negra mantilla y… sin peineta. Como había dicho: la tradición está para romperla. Miedo me da pensar lo que será capaz de romper cuando sea reina consorte.