Un juicio mediático. De Telma a María José

Cierto es nada que ver la una con la otra. Telma es la hermanísima de Letizia. María José la enemiguísima de Belén Esteban. La primera, empleada del Ayuntamiento de Barcelona. La segunda, víctima de un empleado del Ayuntamiento de Ubrique.

Tampoco nada que ver en sus relaciones sentimentales. Mientras la señora Ortiz Rocasolano está compuesta y sin novio, la señora Campanario descompone a la señora Esteban cada vez que confiesa lo feliz que le hace Jesulín.

Ambas pasarán a la pequeña historia por ser las protagonistas de los dos juicios más mediáticos, por ahora, en espera de ver sentada en el banquillo a Isabel Pantoja. Una no pequeña diferencia.

Telma, como demandante contra 56 empresas periodísticas; María José demandada, junto a otros 25, presuntamente imputados de estafa a la Seguridad Social.

Los dos juicios convocaron a 56 abogados y 56 procuradores en la Audiencia de Toledo; a 25 abogados y 25 procuradores en la de Cádiz. 50 medios de comunicación se acreditaron para el espectáculo judicial de la capital toledana; 40 en la ciudad gaditana.

A la hora de escribir esta columna se ignora a que será condenada “la Campa”, como le llaman despectivamente los amigos de “la Esteban”. Algo, posiblemente, le caerá.

Lo que no estaba previsto, al menos por la hermanísima, es que no solo perdiera el juicio en el más amplio sentido de la palabra, ya que hay que estar “loca” para querellarse contra 56 medios, sino que de demandante se convirtiera en demandada. Fue condenada al pago de costas.

Que se sepa aún no ha satisfecho los honorarios de los abogados de las otras partes, a pesar de que la cantidad fijada por Su Señoría era tan ridícula que los letrados se negaron a aceptarla.

En este desagradable circo el populacho ha mostrado sus más bajos instintos, con un linchamiento no solo de palabra (“ladrona”, “a la cárcel”, etc …) sino de obra, aporreando el coche en el que iban unas aterradas e indefensas mujeres. Aterradas más por la reacción del público, que por la comparecencia ante Su Señoría. Esta multitud olvidaba que hasta que el juez sentencie, tanto María José, su madre y demás implicados son presuntos culpables. Como en toda democracia no tendrán que demostrar su inocencia sino el juzgador su culpabilidad.

Estos días el circo mediático continúa. Para alegría de los programas más rosas de las televisiones. Algunos de ellos especializados en la inefable familia de Ubrique. Un filón que nunca se acaba.