Los cinco reyes de Faruk

Estos días, a propósito de la caída de dictadores y tiranos en el mundo islámico, se habla, se escribe, se recuerda, a las monarquías árabes que un día reinaron en alguno de estos países: en Irak, Feisal II; en Afganistán, Asir; en Libia, Idris I, y en Egipto, Faruk, a quien conocí en Montecarlo.

Fue con motivo de la boda del príncipe soberano Rainiero de Mónaco con la famosa actriz Grace Kelly.

El matrimonio entre un príncipe reinante y decano de todas las monarquías y la hija de un millonario norteamericano, galardonada, incluso, con un Oscar, fue boicoteado por todas las casas reales europeas, entonces tan endogámicas, tan “clasistas”. No aceptaban una boda tan desigual.

¡Quien se lo iba a decir! No podían imaginar entonces que una mujer divorciada y nieta de un taxista comunista podía convertirse un día en reina consorte de una monarquía tan importante y antigua como la española.

Fue tal el escándalo entre los royals que el único invitado de alto rango que aceptó estar presente en la boda era el ex rey Faruk de Egipto.

Se trataba de un hombre nacido para gozar. Era libertino y jugador. Y muy simpático. Había accedido al trono el 28 de abril de 1936, a los 16 años, por muerte de su padre, el rey Fuad I.

En enero de 1938, contrae matrimonio con Farida y una hermana suya, la princesa Fawziyah, se casa con el Sha del Irán, Mohammed Reza Phalevi. Al no poder darle un heredero, decidió divorciarse de ella el 18 de noviembre de 1948. La historia se repetiría años después con Soraya y por el mismo motivo.

Cuando el 23 de julio de 1952, el rey Faruk es derrocado por un general apellidado Naguib, se refugia en la costa Azul, el lugar ideal para disfrutar de todos los placeres de una vida de lujo.

El día de la boda de Rainiero con Grace, muchos fueron los periodistas enviados especiales para cubrir el acontecimiento, entre ellos, este columnista.

En el hall del hotel Paris de Montecarlo, Faruk, con un cínico desprecio a la institución de la que había sido uno de sus miembros, excéntrico, corrupto pero soberano al fin, declaró:

“No me preocupa haber perdido el trono porque dentro de unos años en el mundo solo quedarán cinco reyes: los cuatro de la baraja y la reina de Inglaterra”.

En contra de las predicciones de aquel excéntrico rey cairota y, a pesar del tiempo transcurrido y de los avatares del mundo, en permanente mutación, varias son las monarquías que todavía continúan reinando hoy, entre ellas, diez en Europa. Aunque nadie garantiza su existencia a lo largo del siglo XXI.

Políticamente, es difícil imaginarse la Unión Europea con sistemas tan poco democráticos como la monarquía, por su carácter dinástico, aunque estas sean, como la española, constitucionales. Pero es que la democracia es otra cosa.