La Infanta Elena, ¿noticia sentimental?

Es la más borbona de toda la Familia Real. La hija preferida de Su Majestad aunque, en su día, la apartó de la sucesión, en beneficio de su hermano, teniendo todos los derechos como primogénita. Y bien arrepentido tiene que estar.

Todavía no entenderé la oportunidad que tuvo Su Majestad cuando el príncipe le echó un pulso con aquello de “Esto es lo que hay. O lo tomáis ó lo dejo todo”. Presuntamente, of course.

Se que el rey no quiso desatar una crisis constitucional e institucional. Por ello, decidió aprobar la polémica boda de Felipe y Letizia.

¿Hubiera sido Elena una buena Princesa de Asturias? Muchos españoles piensan que sí. Pero no pudo ser.

Tampoco su matrimonio con el bueno de Jaime Marichalar. Aunque fue una boda por amor, el ictus y las rarezas del duque consorte de Lugo acabaron con la relación.

El divorcio, hace un año, el primero de una infanta, fue el triste fin de la historia. Como el de muchas parejas españolas.

Desde entonces, Elena ha dedicado su vida a los hijos y al trabajo en la empresa de seguros Mafre y en la guardería infantil de la que es copropietaria.

¿Historias sentimentales? No se le conocían hasta ahora aunque, como mujer libre, tiene todo el derecho a rehacer su vida. A lo mejor espera a la nulidad eclesiástica de su matrimonio para ello.

Pero esta semana, varias revistas de evasión e, incluso, El País, destacan que “la hija mayor de los reyes se deja ver por Madrid con Fernando Garrido”.

Se da la circunstancia que el señor Garrido es director general de Mapfre y, por lo tanto, jefe de Elena.

“No es la primera vez que se les ve fuera de la oficina, cenando y tomando copas en las noches de Madrid”. Y juntos estuvieron en la cabalgata de los Reyes Magos.

¿Se trata de un simple amigo y jefe ó de algo más?

Solo el tiempo demostrará si la infanta Elena ha encontrado, por fin, el amor. Feliz y contenta se la ve.