Recordando al mejor Gila

¿Está el rey? Que se ponga.

Sorprendentemente, el rey se puso. No al inolvidable Miguel Gila cuando “le llamaba” por un teléfono sin línea, sino un periodista catalán, que se atrevió a llamar para felicitarle con motivo de sus 73 cumpleaños.

Al habla Su Majestad

Y durante varios minutos, don Juan Carlos, con su mejor voz, mucho mejor que en el mensaje grabado de Navidad, y el sentido del humor del que carece el príncipe Felipe, no solo agradeció la felicitación del periodista,

Ah, muchas gracias…

sino que le informó de su estado de salud:

Muy bien, gracias y encantado de oíros

e incluso le hizo partícipe de lo que le había pedido a los Reyes Magos:

Que tengamos un buen año, que sea mejor que el pasado.

Y reconociendo que sabía lo estáis grabando”

Os mando un abrazo muy fuerte.

A pesar de ello, dicen que la Casa Real está indignada por la “grave” broma telefónica. Y la emisora, para que les cuento. No es para tanto. La Zarzuela debe estarlo por el fallo interno; Cataluña Radio, por cortesanos. No matemos al mensajero.

Pienso que la indignación de La Zarzuela debe dirigirse a quienes no supieron filtrar la llamada. Como es habitual y obligado. Pero, como me informó un portavoz de la Casa “estos días todo se relaja un poco”. Asustado por lo que había dicho, inmediatamente me puntualizó “aquí ni de noche ni de día”.

Lo que si es cierto es que responsables los ha habido. ¿A qué nivel? Por supuesto que, en modo alguno, los/las telefonistas que se limitan a pasar las llamadas que llegan, a través de una serie de filtros de los departamentos y secretarias correspondientes. Nunca directamente al destinatario.

A propósito de este accidente-incidente telefónico, recuerdo, como si fuera ayer, lo que me contó la emperatriz Farah, en el exilio de Cuernavaca: “El día que vi al emperador coger el teléfono para marcar un número y atender directamente las llamadas, tuve pleno conocimiento de que ya no era quien fue. Él, también”.

Un detalle más de la pérdida de poder, que no es el caso de don Juan Carlos. Como dice la ranchera mexicana que tanto le gusta, “Sigo siendo el rey”. Y como siempre digo: ¡Larga vida a Su Majestad!