El hijo primogénito de Lady Di se casa

El príncipe Carlos, que no la reina Isabel, ha anunciado oficialmente el compromiso matrimonial de Guillermo, su primogénito, con Kate Middleton, una joven no de la nobleza ni de la aristocracia sino de la burguesía del dinero.

Su padre es propietario de una empresa online de objetos para fiestas infantiles. Es la tónica de los matrimonios en las familiares reales hoy. Cierto es que ha habido príncipes en casarse peor o mejor. Pero ya nunca con princesas.

Uno empieza a sentirse viejo no al cumplir años sino cuando empiezan a casarse los hijos de esos padres a cuya boda asistió. Tal es el caso de Guillermo.

Hace 29 años que yo presenciaba, en Londres, la boda considerada del siglo: La del Príncipe de Gales con Diana Spencer. Nunca, jamás, había existido tal expectación no solo en Londres sino en el mundo entero.

Difícil es olvidar aquella muchacha que se convertía en Princesa consorte de Gales, ignorando que en su matrimonio, desde ese mismo día, eran tres: Ella, él y Camilla. El divorcio y la muerte acabaron con aquella historia.

Veintinueve años después, otra joven, ocho años mayor que Diana, ha cumplido ya los 28, se va a casar con el hijo de aquella malograda princesa que creyendo haber encontrado al hombre de su vida sólo halló la pesadilla que le condujo a la muerte.

Cierto es que la comparación no es muy acertada. Porque Lady Di se casaba aquel año 1981 con el heredero de la reina Isabel. Kate Middleton lo hace con el heredero del heredero, un joven príncipe en expectación de destino dinástico si es que, para cuando toque, existe todavía la monarquía. Puede que sí.

Ya lo dijo el ex rey Faruk, cuando le arrojaron del trono de Egipto: Dentro de unos años solo existirán en el mundo cinco reyes: Los cuatro de la baraja y la reina de Inglaterra.

Desconozco lo que pensará hoy Su Graciosa Majestad. Me temo lo peor. De cuatro hijos, tres están ya divorciados: Ana, Carlos y Andrés. El cuarto, Eduardo, todavía no. Me olvidaba de su hermana la princesa Margarita.

Es de desear que Guillermo rompa la racha. Kate parece que promete. Es culta, seria y, al parecer, responsable. Habrán de pasar muchos años para convertirse, un día, en reina consorte de Inglaterra. Otra cosa sería si el príncipe Carlos hubiera renunciado, como se le pidió, al trono para casarse con Camilla.