“La Repubblica” contra Letizia

Me refiero al rotativo italiano y no a nuestro periódico digital, siempre tan respetuoso con la consorte del príncipe Felipe.

Esto lo reconoce hasta La Zarzuela que tuvo a bien invitar al Editor, Pablo Sebastián, a la recepción oficial en el Palacio Real, con motivo de la fiesta nacional, el pasado 12 de octubre. No así a este columnista que, una vez más, fue vetado por la Casa Real. ¿Por mis comentarios sobre Letizia Ortiz Rocasolano? Puede.

Pero volvamos a “La Repubblica” italiana y a su último suplemento semanal que le ha dedicado, nada menos, que nueve páginas y portada a la princesa consorte de Asturias, con el título “LADY L, PRINCIPESSA TRISTE DI SPAGNA”.

Lo que más sorprende, incluso a este periodista, es el paralelismo que intentan buscar con la princesa de Gales, la malograda Lady Di, cuando no tiene ninguno. Ni tan siquiera en su biografía.

Primero, Diana Spencer procedía de una familia de la alta burguesía británica. Tampoco tenía pasado sentimental ya que, según se dice, llego virgen a la boda. Su primer amor fue el príncipe Carlos.

El matrimonio con el heredero de Su Graciosa Majestad británica no fue polémico. Contó con todas las bendiciones de la Reina y el entusiasmo del pueblo.

Fue una buena esposa hasta que se dio cuenta que en su matrimonio no podían ser tres: ella, Carlos, su esposo, y Camilla, la amante.

Entonces perdió los papeles, correspondiendo con infidelidades más o menos públicas y escándalos mil. Cuando se divorció, olvidó que si ya no podía ser la reina consorte de Inglaterra siempre sería la madre del futuro rey, una figura importante, respetada y respetable en la Monarquía.

Fue entonces cuando se convirtió en un peligro para la Institución, colocándola en una crisis mucha más grave que cuando el duque de Windsor y Wallis Simpson.

Es aquí cuando “La Repubblica” se equivoca rotundamente, comparando a Letizia con Diana. Craso y ofensivo error.

Según el periódico italiano, la consorte del príncipe Felipe tiene potencial para hacer tambalear a la corona española. Como Diana. Este columnista, siempre tan crítico con Letizia, cuando hay motivos, no puede aceptar la tesis italiana aunque, para apoyarla, utilicen las declaraciones del decano de los cronistas reales británicos, James Whitaker, quien llega a asegurar que la princesa Letizia entraña mayor riesgo para la monarquía española que, en su momento, representó Diana para la británica. “Letizia no es solo una plebeya sino una plebeya con un pasado bastante tempestuoso”.

Cierto es que una reina no pude tener pasado, como decía el Conde de Barcelona. Ese pasado es siempre presente. Pero los españoles, tan permisivos y cortesanos ellos, o porque les importa muy poco la monarquía, han aceptado la biografía de Letizia, ó lo que se conoce de ella, que es bien poco.

La suya, como la de Jesucristo, arranca a partir de los treinta años. Antes …

Al parecer, hoy por hoy, no importa que la futura reina sea una divorciada, nieta de un taxista comunista y un pasado apasionado. Al personal le molesta que intente ser la más… la más lista, la más perfecta, la más elegante, la más guapa. También molesta que, con su comportamiento, parezca que sea ella la titular y no la consorte, teniendo como tiene el ejemplo de doña Sofía.

Por lo demás y a diferencia de Diana, ha transformado y mejorado la imagen del príncipe convirtiéndole de un hombre distante, antipático, malcriado en una oligarquía femenina (su madre y sus hermanas) en una persona simpática, asequible, cercana y amable, que no es poco.

El único problema de esta monarquía sin monárquicos no es que Letizia se parezca ó no a Diana y que sea, en el futuro, un peligro para la Institución sino que los juancarlistas de hoy sean felipistas cuando el rey don Juan Carlos muera.

¡Larga vida a Su Majestad!