No a la tala, no al bautizo

A mi querida Carmen Cervera, Tita para los íntimos y baronesa por matrimonio, le pasa lo que a Belén Esteban (salvando las distancias, of course): sabe administrar como nadie los problemas de su vida íntima y familiar para mantener la atención y la tensión mediática.

¡Lo que digo! Tenía que haber sido periodista. Ya casi lo es, colaborando en una cadena como tertuliana.

Si la Esteban utiliza al pobre Fran para mantenerse en el candelero, Tita a su hijo Borja, a su nuera Blanca y hasta su nieto Eric.

En esta ocasión ha sido su no asistencia al bautizo del pequeño, después de haber anunciado que, a lo mejor, asistiría. Pero, como está mandado… no asistió.

Cierto es que la señora baronesa tenía razón. No se puede convocar a la abuela al bautizo con un tarjetón al uso.

Es como si un hijo enviara la invitación de la boda a sus padres. O este chico no entiende de protocolo o, lo que es peor, carece de sentimientos y eso que tiene como jefa de prensa a una periodista que trabajó, en un tiempo, nada menos que en La Moncloa.

Esta ausencia, tan presente, durante la ceremonia dará mucho que hablar. No solo porque Tita no quiso asistir sino por los problemas de la exclusiva del bautizo, sobre la que hubo sus más y también sus menos. Incluso se llegó a las manos. Me imagino que entre los paparazzis y los guardaespaldas.

Si los duques de Feria cambiaron de hotel y de ciudad china al verse descubiertos por los reporteros, que ponían en peligro la exclusiva, Borja y Blanca tuvieron que cambiar de escenario para salvar la exclusiva de Hola. Pero solo a medias.

¿Se imaginan ustedes la que se hubiese armado de asistir Tita?

Ella, como yo, sabe que las exclusivas con niños valen más. Con la señora baronesa presente, para que les cuento. A ella, que jamás ha vendido una exclusiva, le van a venir con estos líos.

Antes fue “¡No a la tala!”. Ahora, “¡No al bautizo!”.

¡Qué lista es mi señora baronesa!