El Príncipe no se presentó en el desfile … aunque se le esperaba

Ignoro si fue el 6 ó el 7 de octubre de 2003. Eso lo sabe Pilar Urbano que publicó el incidente entre el Padre y el Hijo- Luego, se desdijo. A pesar de ello, sucedió. Si no como lo contaba la periodista opusdiana, parecido.

Sucedió el día que el Príncipe decidió informar a sus padres de haberse enamorado y que tenía previsto casarse con la mujer que amaba.

La noticia fue acogida, lógicamente, con alegría. ¡Ya era hora! Sobre todo, después de lo de Eva Sannum, a cuyo amor el Heredero se vio obligado a renunciar por orden real.

¡Ay, si mi paisano Fernando Almansa, entonces Jefe de la Casa de Su Majestad, hablara, que no lo hará nunca …!

El enfrentamiento entre padre e hijo, entre el Rey y su Heredero, surgió cuando don Juan Carlos quiso saber quien era la afortunada (¡menuda fortuna!). “Una periodista”. Bien. Hay cosas peores. Pero, que la mujer de quien su hijo se había enamorado fuera divorciada, era difícil de aceptar, no tanto por el padre sino por el Rey.

Esto es lo que hay. Si no os gusta, lo dejo todo. Puede que dijera esto ó cosa parecida. (Por ello, no lo entrecomillo). Pero lo cierto es que Felipe se marchó airado a los Estados Unidos. ¿Dispuesto a no volver? No tanto. Pero si a esperar noticias. A esperar que el Rey aprobara aquella “locura de amor”. La tercera.

Pasó el día 7 y el 8 y el 9 y el q10 y el 11. Y el día 12 de octubre, Fiesta Nacional, llegó. Pero el Príncipe, no. Aún sabiendo que tenía que acompañar al Rey en la tribuna para el desfile de las Fuerzas Armadas.

Aquel día Su Majestad estuvo solo, mientras su hijo y Heredero “cumplía” con un compromiso “ineludible”, “muy importante”: comer con …. Woody Allen.

El Rey entendió que lo de su hijo con la periodista Ortiz Rocasolano no era como lo de Isabel Sartorius y Eva Sannum, siendo, como fueron, en sus momentos, importantes.

Era distinto. Se trataba del amor de su vida por el que estaba dispuesto a dejarlo todo. Como el Príncipe de Gales con Wallis Simpson.

El Rey, que no el padre, cedió. Felipe ganó, mejor dicho, ganó el amor. Pero aquel 12 de octubre de 2003, hace ya 7 años, el Rey estuvo solo presidiendo el desfile. El Heredero le había echado un pulso, y lo había ganado. Veinte días después se anunciaba el compromiso como hecho consumado. Alea jacta est.