Entró solo y solo salió

En el breve espacio de trece días, de este mes de Mayo, Su Majestad el rey don Juan Carlos ha entrado y salido de un hospital y de una clínica de Barcelona.

En el primero, le habían intervenido, el pasado día 8, de un tumor en el pulmón, detectado en un chequeo diez días antes. Se desconocía si el nódulo era maligno. En un 90% lo son si el paciente es fumador. Don Juan Carlos lo es.

Pero los diez días de infarto, hasta que fue operado, y las tres horas de angustia, hasta que se conoció el resultado, afortunadamente benigno, no se los quita ni dios al Soberano, a la Reina, a las infantas y al Príncipe y a su inefable consorte, que ya se veían reyes de España.

A pesar de todo esto, sorprende, desagradablemente, que don Juan Carlos entrara solo en el hospital, en las primeras horas de ese día, 8 de mayo, sin saber si iba a salir “entero y en forma”.

Nadie de la Familia Real se encontraba en Barcelona. Es más, el Rey se cruzó, en el aire, con la Reina, en la tarde del día 7.

Doña Sofía que había estado en la Ciudad Condal aquella mañana, presidiendo un acto que se podía haber anulado, regresaba a Madrid para una audiencia que también podía haberse aplazado. No volvió a Barcelona hasta la mañana siguiente, a las 11:00 cuando Su Majestad estaba ya siendo intervenido, después de haber pasado la noche ¡y que noche! solo en la Clínica Planas preparándose para la operación.

El Príncipe tampoco estaba. Se encontraba en Costa Rica representando a su padre en la toma de posesión de la nueva presidenta. La infanta Elena, la hija preferida, en un acto muy importante: un concurso hípico en Valencia.

Y la infanta Cristina, que va y viene de Washington a Madrid como quien va de su casa al mercado, permanecería en la capital federal norteamericana, donde ella y su esposo tienen tanto trabajo, hasta el lunes.

¿Quiénes fueron las últimas personas a las que el Soberano vió antes de entrar en el quirófano para tan delicada intervención? : Al Jefe de su Casa, Alberto Aza, al director de Relaciones Exteriores de La Zarzuela, Ramón Iribarren y a algún que otro ayudante.

Si solo entró en el hospital, en la mañana de ese día 8, solo estaba cuando le dieron el alta, el martes día 11, a las 16:15 (la Reina había regresado el lunes por la tarde a Madrid y el Príncipe y su consorte se encontraban en una feria agroalimentaria en Ciudad Real). Y solo se encontraba también cuando fue dado de alta, por segunda vez, en esta ocasión en la Clínica Planas, el viernes 21, a las 12:00, después de haber permanecido diez días recuperándose sin que hubiera comunicado alguno.

¿Se encontraba alguien de la Familia Real esperándole (“bienvenido a casa”) cuando llegó a La Zarzuela en la tarde de ese día?

¡Ay! familia eres la casa de retiro de las mujeres que gustan de su bienestar, el presidio del padre de familia y el infierno de los hijos, que dijo alguien.

Todas las familias felices se parecen. Cada familia desdichada lo es a su manera (Leon Tolstoi dixit). Tal cual, nuestra Familia Real.