El banquero del Rey

Ayer falleció en Madrid Alfonso Escámez, una figura mítica de la banca española.

Se le admiró siempre, no sólo por ser uno de los siete grandes banqueros, cuando estos eran siete, sino por su biografía. Al estilo de los self-man americanos, de botones llegó a convertirse en presiente del Central-Hispano y uno de los hombres más influyentes de España.

No sólo fue el primer administrador de los dineros de don Juan Carlos sino también promotor de que los siete grandes le ayudaran económicamente adquiriendo acciones en la Bolsa. Lo hicieron de forma tan altruista y desinteresada que, cuando el mercado se derrumbó, procedieron a reponer las minusvalías sufridas creándole una cuenta nueva a don Juan Carlos, según cuenta José García Abad en “La soledad del Rey“.

En pago a todos estos servicio, el Rey, cuando accedió al trono nombró a Alfonso Escámez senador real, en 1991, le concedió el título de Marqués de Águilas .

Pero, en la década de los noventa, su majestad le sustituyó, como su banquero privado real, por Mario Conde quien había logrado introducirse con fuerza en la Zarzuela.

En esta época Escámez ha dejado ya de ser uno de los grandes de la banca aunque, nunca, dejó de ser un gran hombre leal al Rey.

Cuando abandona el Central se convierte en presidente-fundador de la Universidad Complutense de la que era rector Gustavo Villapalos.

Don Juan Carlos le pide entonces, a su antiguo banquero y amigo, un gran favor: la concesión de doctor Honoris Causa para… Mario Conde.

A la ceremonia académica asisten, del Rey abajo,  todos los banqueros, incluido el gobernador del Banco de España. Las ausencias de Emilio Botín, presidente del Banco Santander y de Luis Valls, del Popular. Fueron muy comentadas y significativas.

Dada la buenísima, entrañable y desinteresada relación de Escámez con el Rey y a petición de éste, le cede, a la princesa Irene hermana de la reina Sofía, una pequeña oficina en la sede del Central, entrando por la calle Barquillo. Desde aquí la cuñada de su majestad dirige su utópica empresa “Un mundo en armonía”.

Allí me recibió un día para comentarme su aventura de repoblar, de vacas lecheras la India. A pesar de todas las ayudas, incluida la del buenazo de Alfonso Escámez, acabó en fracaso.

Pienso que el Rey habrá sentido, profundamente, la muerte de su antiguo banquero, pero sobre todo su leal amigo.