Esa chorrada de “la república coronada”

Hoy, 14 de abril, aniversario de la República pero en modo alguno de la “república coronada” como algunos gustan definir a la monarquía española, felizmente reinante.

Acudir a un debate, cara a cara, en el exitoso programa de Telecinco, “La Noria”, siempre es una aventura de imprevisibles consecuencias.

Aunque parezca increíble es lo más parecido a una corrida de toros. Nunca sabes lo que va a salir por el chiquero. Unas veces es un desecho de tienta, otras auténticos “vitorinos” cuando no “miuras”, que es lo mismo.

El último con el que tuve que lidiar fue con Iñaki Anasagasti, divisa verde-blanca-roja y hierro del PNV.  Me une a él sus críticas a la monarquía en la misma medida que me separa el lenguaje empleado, impropio de un senador. Posiblemente, porque tenemos una imagen cinematográfica de los senadores a través del cine norteamericano.

El senador vasco, de probada inteligencia, hace un gran esfuerzo por no parecerlo cuando habla del Rey.

Por ello, sabía que iba a ser difícil pararle y, más todavía, templarle. ¿Convencerle? Ni lo intenté.

Anasagasti es de los que creen que la Monarquía española es una república “coronada” (a él le gustaría desposeerla de la corona) , término que alguien acuñó, en su día, para definir a don Juan Carlos como el rey de izquierdas que no es. Una real majadería.

No conozco a soberano alguno que lo sea ni lo haya sido. Nos contentamos con que sean constitucionales. Que lo son. Aunque para que funcione una monarquía, ésta, a juicio de Talleyrand, debe ser gobernada por demócrata  y el soberano español lo es.

Otra cosa es que el Borbón actualmente reinante, con ese olfato político heredado de su padre, prefiriera , en su día, ser el soberano de un país gobernado por la izquierda. Sabía que si tal cosa sucedía, su persona, como rey, estaría consolidada. Otra cosa es la Monarquía como Institución. A diferencia del Reino Unido, en España apenas se deja sentir porque monárquicos, pocos; juancarlistas, millones. Con el peligro consiguiente.

Es la gran preocupación del Soberano: que los juancarlistas de hoy sean felipistas mañana. Lo que está por ver. Por mucho que se promocione al príncipe Felipe y, sobre todo, a la inefable Letizia quien tal parece la titular que no la consorte.

Por el bien de España y de esta “república coronada”,  ¡larga vida a Su Majestad! Aunque Iñaki Anasagasti no lo entienda y se sorprenda que yo defienda siempre a don Juan Carlos: “Con lo mal que te tratan en La Zarzuela y todo porque no te gusta Letizia”.

Fue un golpe bajo del senador quien, posiblemente no sepa, que los borbones son muy desagradecidos. Pero el desagradecimiento real no impide buscar su estima  mientras conserves la tuya porque ningún hombre existe con el derecho a despreciar a los hombres. Ni tan siquiera el Rey.