¿Qué puede pasar cuando le ponen una vacuna a un niño pequeño?

Qué puede pasar cuando le ponen una vacuna a un niño pequeño

Hay muchas personas que se preguntan si poner vacunas a los niños es seguro o no. Por supuesto, el tema se ha convertido en uno de los más buscados en cuanto a salud infantil a raíz de todo lo ocurrido con el coronavirus. Al fin y al cabo, los padres quieren estar seguros de que no existe ningún riesgo cuando le van a poner la vacuna a su hijo.

Los expertos, no obstante, han dejado bastante claro el motivo por el cual no deberíamos temer a las vacunas, y también hablado acerca de lo que se puede esperar de la vacuna en cuanto a efectos secundarios. A continuación, reunimos y repasamos las conclusiones principales para que, como padres, también podáis estar tranquilos al respecto.

Efectos secundarios como los de los adultos

Esta es la principal conclusión que sacan los especialistas: el grupo de efectos secundarios que puede llegar a sufrir el niño es prácticamente el mismo que los adultos. Eso significa, por un lado, poder despreocuparse acerca de ello, dado que, por lo general, no son efectos secundarios drásticos.

Entre la lista de efectos secundarios más habituales se incluye el sufrir molestias en la zona del pinchazo. Así, el lugar donde se ha puesto la vacuna podría llegar a sufrir hinchazón o aparecer un claro enrojecimiento. De todas formas, no es preocupante. También puede dar la situación de que al niño le duela esa zona. Lo importante es asegurarse de que el dolor y la molestia solo se produce en la zona del pinchazo. Eso, como indicamos, está dentro de lo normal.

También es normal que se produzca fatiga, dolor de cabeza y escalofríos. Son efectos secundarios que no deberían preocuparte, aunque siempre es recomendable hablar con el pediatra en caso de que estés preocupado por estos efectos secundarios.

Más efectos secundarios que supervisar

En cualquier caso, siempre hay que mantenerse alerta de cualquier efecto secundario que se pueda producir y estar atentos a la progresión del niño en cuanto a su gestión. Otros de los efectos que pueden aparecer de una manera habitual son dolor de los músculos, dolores articulares y fiebre.

No hay que perderle la pista a la posibilidad de que se produzcan vómitos y náuseas, inflamación en los ganglios linfáticos o una sensación de malestar que el niño no sepa describir.

¿Qué le puede ocurrir a un niño después de una vacuna?

Hay una duda común que se hacen muchos padres. Se trata de saber cuándo pueden comenzar a aparecer los efectos secundarios en los más pequeños. Y la realidad es que hay que decir que no es algo que ocurra de manera inmediata. Los profesionales de la medicina infantil estiman que el periodo en el que aparecen los síntomas es de dos días desde el momento de recibir la vacuna. Estos efectos secundarios pueden estar presentes hasta durante tres días, por lo que se recomienda tener paciencia.

Hay casos en los que los niños no sufren ningún efecto secundario en la primera dosis de la vacuna, pero cuando llega la segunda, sus cuerpos reaccionan de forma distinta y sí que los sufren. Por ello no hay que confiarse por mucho que los niños hayan pasado bien la primera dosis, dado que las estadísticas indican que es bastante habitual que la segunda se reciba con más efectos secundarios.

De todas maneras, no hay que olvidar que no sufrir efectos secundarios también es habitual. Muchos niños reciben todas las dosis de la vacunación sin que su organismo sufra ningún efecto negativo.

¿Cuándo hay que tomar medicinas para calmar dolores?

Algunos padres podrían plantearse que es mejor darle medicinas calmantes a sus hijos antes de recibir la vacuna, como método de prevención. Pero las autoridades médicas no lo recomiendan. Es más, insisten en que es recomendable no hacerlo. Por supuesto, no hay inconveniente en si resulta necesario tomar este tipo de medicina una vez ya se ha recibido la vacuna. En esos casos sí se pueden utilizar.

Por último, hay que recordar que el proceso de vacunación en los más pequeños sigue el mismo tipo de sistema que con los adultos. Así, después de recibir la vacuna, el niño se mantendrá en observación durante un periodo máximo de 30 minutos. El motivo de este tiempo de espera es asegurarse de que el niño no tiene ningún tipo de reacción negativa a la vacuna. Pero tampoco te asustes. Lo único que se espera que pueda ocurrir es alguna relación alérgica que tendría que ser tratada de inmediato, pero que tampoco supondría un riesgo para la salud del niño.

No hay que olvidar que todas las vacunas que reciben los niños son muy necesarias para lograr que sus cuerpos estén preparados ante algunos de los virus y enfermedades que podrían exponerse a sufrir. La medicina confía en ellas como algo fundamental en los primeros años de vida.