Las islas lejanas: Las Marianas y Las Carolinas

El 20 de septiembre de 1519 al mando de Hernando de Magallanes partieron de Sevilla cinco naos y 243 hombres en busca de la ruta hacia las Indias Orientales por el oeste. Tras cruzar el Atlántico y atravesar uno de los pasos marítimos más difíciles del mundo – el estrecho de Magallanes – arrumbaron rumbo noroeste y después de tres meses y medio de navegación por el Pacífico ya con sólo tres naves y con una dotación muy mermada, el día 5 de marzo de 1521, se produjo el primer encuentro de los pueblos europeos con los pueblos de la Oceanía. Así, dentro de tres años, se conmemorarán los quinientos años de la presencia española en el Pacífico y del encuentro antes citado.

Es de esperar que con tal ocasión las instituciones encargadas de conservar nuestra historia y difundirla sean conscientes de ello, y se pongan en marcha, con la finalidad de recobrar una historia en gran parte desconocida y desde luego para, una vez más, contrarrestar la maldita Leyenda Negra que pesa sobre lo que ha sido y significado España en el devenir de la historia mundial.

Como ave adelantada de estos previsibles acontecimientos – es muy escasa la bibliografía existente – ha hecho aparición un magnífico libro en forma de historia novelada titulado “Las islas lejanas” que escrito por Francisco Ruiz Aldereguía, un oficial de la Armada retirado, nos lleva a recordar como la presencia de España en el Pacífico durante casi cuatro siglos – tres de ellos de forma exclusiva y en sus exploraciones y conquistas – hizo que este vasto mar fuera conocido como “el lago español”. En este libro se descubre la verdadera historia sobre la conquista y evangelización de las islas de la Micronesia y se rompe una lanza contra la Leyenda Negra llena de prejuicios hacia la grandeza, el honor y la fe de aquellos españoles que nos precedieron.

Estas islas de Oceanía estuvieron vinculadas a España desde 1521 a 1898-1899: Son las islas  Marianas y las islas Carolinas, denominadas así, unas en honor de Mariana de Austria, viuda de Felipe IV y las otras  por el rey Carlos II.

No habiendo en las islas otro interés que el de la evangelización de sus habitantes – una constante en la labor de nuestros misioneros, especialmente jesuitas – y el de suponer Guam un punto importante de escala en el largo viaje que una vez al año realizaba el conocido galeón de Manila – Acapulco, la presencia española nunca fue muy notable, por lo que al despliegue de tropas se refiere, salvo en momentos puntuales en las sucesivas rebeliones de los conocidos como chamorros.

El desastre monumental que supuso perder la guerra contra los EEUU en 1898 supuso el fin de la soberanía española en aquellos territorios cediéndose Guam a los EEUU y vendiéndose el resto a Alemania.

A partir de aquella fatídica fecha comenzó la masiva y destructora labor de los EEUU de intentar borrar toda huella de España tanto en estas islas como, por supuesto, en las Filipinas. Siendo, como ya he dicho, uno de los objetivos de España la evangelización de sus nativos supongo que se puede considerar  en gran medida que el éxito de la colonización española, pese a todo, ha triunfado, pues aún hoy la gran mayoría de la población de las islas Marianas del Norte profesa la religión católica. Saipán está organizada en diez parroquias: “Mount Carmel Cathedral, Santa Soledad, Saint Jude Thaddeus, Santa Remedios, San Antonio, San José, Kristo Rai, San Roque, San Vicente y Korean Catholic”.

Desde luego la lengua española desapareció, más el idioma hablado por sus habitantes, el idioma chamorro, que comparte cooficialidad con el inglés, es una lengua malayo-polinesia que tiene y mantiene muchas influencias del español considerando algunos lingüistas que pudiera considerarse como un criollo de base española.

No conozco ni las islas Marianas, ni las islas Carolinas, pero sí he tenido la fortuna de haber estado en las islas Filipinas siendo un joven guardiamarina a bordo del “Juan Sebastián de Elcano” y aún recuerdo lo que significó aquella visita no sólo para nosotros sino también para muchas familias que aún tenían a orgullo su ascendencia española. Fuimos agasajados de forma extraordinaria y el peso de la historia cayó sobre nuestras cabezas de una manera tal que aún casi 50 años después perdura en nuestra memoria.

En el libro que hoy les traigo aquí – las islas lejanas – se recupera parte de una historia desconocida, entre otras razones por la escasa bibliografía publicada, que no porque no exista, y en él se pueden seguir los pasos de un hidalgo, el capitán Quiroga, uno de aquellos hombres irrepetibles que con un profundo sentido de servicio a la Corona y a la causa cristiana salió de su villa natal de Quiroga, en la Ribeira Sacra, para acabar sus días en la lejana isla de Guam, en las Marianas.

Hoy, cuando la colosal empresa iniciada por los Reyes Católicos en 1492 se encuentra en sus peores momentos de involución, libros como este le devuelven la confianza a uno en una nación como la que fue España, no como la que vemos hoy, camino de su autodestrucción por la inquina de unos, la indiferencia de otros y la cobardía de muchos.