Cataluña y las FAS

Los jóvenes españoles – incluidos los catalanes – de hoy observan la situación en Cataluña tal como si siempre hubiera sido así y nada más falso. Se hace necesario, por lo tanto, que aquellos que ya peinamos canas les contemos que hubo una época, no hace mucho tiempo, en la que la presencia de unidades de nuestros ejércitos era bien apreciada y mucho.

Y a eso voy para mejor conocimiento de nuestra historia. Allá por finales de los 70 fueron innumerables las ocasiones en las que encontrándome en una unidad de buceadores de combate de la Armada tuve ocasión de realizar ejercicios y comisiones de servicio en las aguas catalanas. Vivíamos sobre el terreno y también alojándonos en pequeños hostales de la costa brava en Gerona; nunca recibimos en ninguna otra parte una hospitalidad más generosa de los lugareños, quizás los padres de esos energúmenos que hoy acosan a nuestra Policía Nacional y Guardia Civil.

Apenas unos años después una compañía de la Guardia Real denominada “batalla del Bruch”  realizó su campamento de instrucción en Tarragona y al mando de la entonces mi compañía “Mar Océano” convivimos ambas unidades en el terreno y compartimos momentos inolvidables de esparcimiento por las calles de la ciudad tarraconense donde de nuevo la población se volcó con nuestros soldados de forma indescriptible.

Fue en 1981 cuando tuve la suerte de participar en un desfile con motivo del día de las FAS en la mismísima Barcelona. Aún recuerdo la inmensa multitud que se agolpaba en las calles aplaudiendo con entusiasmo el paso de nuestras unidades. Previamente, los días anteriores en los momentos del paseo, y siempre de uniforme, nuestros soldados se esparcían por bares y calles compartiendo con la población civil la alegría de sus años jóvenes.

Algunos años más tarde, y ya realizando las prácticas del curso de Estado Mayor, me correspondió la zona del pirineo catalán y de nuevo al igual que sucediera cuando a esa costa me acercaba siendo buceador, me alojé con mis compañeros en la zona de Figueras y de la Escala, en Gerona. Obvia decir de nuevo cuan agradecido era el paisanaje con nuestra presencia que incluso colaboraba vivamente en nuestros ejercicios.

Y ya en los 90 con motivo de la boda de la infanta Cristina en Barcelona no puedo por menos que recordar la ciudad engalanada con banderas españolas y a una inmensa multitud abarrotando las calles vitoreando a nuestros reyes y a la Guardia Real.

Hoy cuando veo a Cataluña sumida en una crisis existencial camino del desastre económico y social no puedo por menos que recordar que no hace mucho esa misma Cataluña floreciente y pujante compartía con el resto de España una admiración y apego a nuestros ejércitos como en ninguna otra parte de nuestra Patria he visto.

En estos momentos críticos cuando vemos a Cataluña abocada al abismo no me cabe en la cabeza el que aquellos políticos responsables de que, hoy, esa, ya perdida, de momento, querida región española no acaben pudriendo sus huesos en la prisión más lúgubre que se pueda encontrar.

Es tan lamentable el adoctrinamiento sectario al que se ha sometido a la juventud catalana que no es de extrañar cuanto vemos en estos momentos y aquí conviene destacar asimismo la responsabilidad de partidos como el PP o el PSOE en este desaguisado. Son tan culpables como los propios secesionistas.

Un sistema autonómico descontrolado, uno partidos políticos atentos solo a su interés partidista, unos políticos corruptos e incompetentes han llevado  a la que fuera motor económico y cultural de España sencillamente a la ruina moral, económica y social.

Hoy el Gobierno del PP con la connivencia del PSOE y C´s se esfuerzan por reconducir esta lamentable situación y desde luego les deseo la mejor suerte por el bien general de Cataluña, y el resto de España, más al menos yo no me callo en recordarles que ha sido sólo su egoísmo partidista y su inacción permanente durante muchos años la que nos ha conducido a esta situación esperpéntica.

Sí, joven lector, si me lee Vd. hubo un tiempo en que la hermosa región catalana no era la que ve Vd. hoy.