España crispada

Mientras escribo estas líneas ignoro qué sucederá el próximo día 1 de octubre, día previsto para la celebración del hipotético e ilegal referéndum convocado por la Generalitat de Cataluña; y es que, suceda lo que suceda, los efectos derivados de esta alocada iniciativa, contra toda legalidad y sentido común, ha logrado no sólo fracturar la sociedad catalana sino que amenaza igualmente afectar al resto de la sociedad española.

Tengo para mí que ese era, y es en el fondo, el objetivo buscado y anhelado por aquellos que sólo buscan la debacle nacional, una situación en la que se moverían como gato en el agua para acabar imponiéndonos a todos un sistema exento de libertades y de cualquier garantía de convivencia. Subversión generalizada en su estado más puro y muy bien planificada y programada. Lo de Cataluña es el primer paso.

Me llena el alma de orgullo patriótico el ver como en todas las ciudades españolas se despide a las unidades de la Guardia Civil y de la Policía Nacional tal que si fueran a la guerra de Marruecos y no simplemente a colaborar en la implantación del orden y garantizar la libertad en una querida región española. Creo haber oído en una ocasión al que fuera presidente del Gobierno, Felipe González, que cuidado con levantar el orgullo nacional que tarde o temprano aparecería. Observando estas reacciones así como la proliferación de escritos y artículos defendiendo la unidad nacional uno tiene la impresión que ya ha aparecido, de momento de forma tímida, más sin duda creciente; más no todo es así y observo igualmente como se ahondan las diferencias entre los diferentes partidos políticos y tras el 1 de octubre vamos a asistir a la eterna lucha entre ellos por alcanzar el poder de forma creciente.

Buena prueba de esta creciente crispación la tenemos en las redes sociales que estos días arden y cuando menos se espera uno surgen todo tipo de confrontaciones  verbales, incluso entre contertulios afines. Puede decirse que el “fulanito se ha salido del grupo” se ha convertido en el “trending topic” de estos días. Sí, se palpa la crispación hasta extremos insospechados. Sirvan como ejemplo de lo que digo las recientes fotos aparecidas de un Tte General estrechando la mano del traidor Puigdemont a raíz de las cuales se ha desatado una campaña de insultos y todo tipo de diatribas no sólo contra este militar sino por añadidura contra el ejército y sus generales por lo que muchos consideran ya hasta traición. ¡Qué barbaridad!, a ver, el que suscribe hubiera evitado el estrechar la mano a semejante traidor, más jamás me atrevería a atacar al general por la sencilla razón de que no sé que le estaba diciendo y es una barbaridad hacer juicios temerarios y menos aún contra las FAS que en estos momentos mantienen la actitud que les corresponde con lealtad constitucional.

Uno de las técnicas destructivas de la subversión consiste en la dislocación quebrando la estructura del cuerpo social, trastocando incluso los principios morales en los que se fundamenta la convivencia cívica y crear disensiones como, por ejemplo, en las FAS; como también lo es lo que veo estos días cuando una Fundación privada como la de la Defensa de la Nación española convoca una concentración de apoyo a la unidad de España y desde el Partido Popular se ponen todos los medios para boicotearla atendiendo exclusivamente a sus intereses de partido y colaborando a la crispación de quienes sólo quieren manifestar su adhesión a la Constitución.

El españolito de a pie comienza a estar harto de esta diatriba de políticos baratos e incompetentes incapaces de solventar una crisis como la que vivimos: unos atentos tan sólo a sus expectativas electorales y otros a lo  mismo pero ya desde una óptica ininteligible para el ciudadano de a pie cuando dicen, como Pedro Sánchez, que España es un conjunto de naciones y que en esta crisis no puede haber vencedores y vencidos poniendo en un mismo nivel a demócratas y sediciosos. Pero, ¿de dónde ha salido este sectario ignorante?

Sí, nada más cierto que lo que extraigo de las redes sociales diciendo “que algo no funciona en un país donde pululan psicópatas que un hombre comprometido con la democracia, como Serrat, es un facha, y un asesino nazi como Otegui es un héroe”.

España está crispada y “algo huele a podrido en Dinamarca”