Ante la subversión (II)

Afirmaba en mi último artículo, “halcones y palomas ante la subversión”, que la situación presente en Cataluña era el resultado de un proceso subversivo tan claro y diáfano como el agua y que la única solución para solucionarlo era, y es, asumirlo como tal, aplicando al efecto las técnicas bien conocidas de la contrasubversión. Y afirmaba igualmente que el proceso citado se encuentra claramente en una fase preinsurreccional en la que nos encontramos con acciones, especialmente en el medio urbano, para aumentar la desafección con España, con alteraciones del orden público y con toda clase de llamadas a la desobediencia. Lo vimos en la reciente Diada del pasado día 11. Me temo que estamos a un paso de acciones de terrorismo selectivo y limitado si no se ataja este proceso ya.

No quiero reiterar que la acción contrasubversiva ha brillado prácticamente por su ausencia desde hace mucho tiempo – inexplicablemente – , empezando por la carencia de una acción decidida por parte del Gobierno dirigida a la mayoría de la población oponiendo, por ejemplo, a las continuadas mentiras que desde la Generalitat se difundían sobre España, una idea- fuerza que la contrarrestara. La iniciativa ha estado siempre de la mano de la subversión y es obvio que todas las medidas adoptadas han ido a remolque de lo que ha dictado esta.

Finalmente parece que en estos momentos – más vale tarde que nunca – la justicia  empieza a tomar medidas coercitivas que ya veremos si acaban cumpliéndose dado el grado de deterioro en el que nos encontramos.

Fundamental en todas estas acciones van a ser, y son, las fuerzas de seguridad, especialmente la policía autonómica catalana, hoy al servicio de la subversión, a las que urge poner bajo mando del Gobierno central desde ya. Sabemos que en su función legal de policía judicial ya han recibido órdenes de la Fiscalía, pero si analizan la respuesta que desde la propia jefatura de los “mossos de esquadra” se ha dado a lo ordenado, se despiertan grandes dudas de su lealtad a la Ley. Así, un alto mando de los Mossos  dice que “estamos obligados a cumplir las leyes y las órdenes de los tribunales. Las leyes son interpretables por los jueces, pero si nos dan una orden judicial clara, la cumpliremos sin problema”, claro que a continuación añade que cumplirán las órdenes aplicando los principios de la oportunidad, la congruencia y la proporcionalidad, añadiendo que “si vamos a retirar unas urnas y hay una aglomeración de 1.000 personas, por ejemplo, pues es peligroso. Ahí puede haber un tumulto, por lo que has de ser cauto y posponer el requisamiento, por ejemplo. En ese momento, se impone la racionalidad, porque puedes provocar un conflicto mucho mayor que el que existe. Por tanto, no es que no se cumplan las órdenes: es que se ha de actuar con inteligencia en todo momento.

O sea, un msg claro a la subversión: hagan tumulto y no procederemos. Es imperativo, si el Gobierno quiere mantener el estado de derecho, retirar el control de esta policía de los dirigentes subversivos y ponerlos directamente a las órdenes del Ministerio del Interior. La vía más adecuada es a mi parecer la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Nacional ya; de lo contrario se van a producir disfunciones claras con la PN y con la GC, pues insisto en que dudo mucho de la lealtad de la policía autonómica. Y aún así ya veremos, pues puede darse el caso claro de la desobediencia pasiva a las órdenes del mando que en su caso se escogiera, en cuyo caso no quedaría otra opción que la disolución o reducción  de dicha policía, con lo que ello conlleva, dado que es hoy un cuerpo de 17.000 hombres fuertemente armados; situación que supongo estará contemplada por el Gobierno, que le llevaría a medidas que van mucho más allá de la  Ley de Seguridad Nacional. Es de libro que la subversión se debe atajar siempre desde el principio, más no se ha hecho, y nos podemos encontrar con un supuesto peligrosísimo al que hay que hacer frente, sí, con proporcionalidad pero con absoluta y decidida firmeza. Es necesario explicar claramente a los mandos policiales autonómicos a lo que se enfrentan, en el hipotético caso de desobediencia y rebeldía ante la Ley; entre otros que el Gobierno tiene medios para disolverlos por la fuerza en cinco minutos, no más. Esperemos que nunca se llegue a esa indeseable situación pero es necesario que lo sepan claro.

La para mí clarísima incompetencia con la que se ha gestionado esta crisis desde el principio, es la que nos ha llevado a donde estamos.

Ahora son necesarias acciones para recuperar y reforzar el apoyo de la población catalana a las Autoridades, asegurar el libre ejercicio de estas y el normal funcionamiento de las instituciones y la seguridad de las personas. Y le corresponde esta responsabilidad al Presidente del Gobierno, siempre que se pueda con el apoyo de todos los demás partidos, tarea nada fácil cuando vemos al líder del PSOE, un iluminado oportunista, decir sandeces como que es necesario dar más autogobierno a Cataluña, o a los podemitas deseosos del caos para navegar en él como les gustaría.

Difícil tarea tiene Vd. Sr. Rajoy, pero Vd. se lo ha buscado – y en este lío nos ha metido a todos – con su malentendida prudencia que no ha sido otra cosa que inacción manifiesta por no decir incompetencia.