Pensando en el atentado de Barcelona al leer a Sinesio Delgado

Mucho es lo que se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre el atentado que unos malvados adscritos a la Jihad islámica perpetraron en Barcelona hace unos días.

En el ámbito militar se denomina “hotwash-up” a la evaluación que se hace de una operación nada más finalizada esta; con posterioridad, ya con más datos fiables, se hace un análisis  riguroso de lo sucedido y finalmente se redacta otro documento denominado “lecciones aprendidas” con la finalidad de guiar futuras acciones y evitar caer en los mismos errores del pasado.

Hago abstracción de lo que oficialmente se esté haciendo al respecto, ciñéndome a lo que se denomina “fuentes abiertas” y contemplo que cuanto se escribe públicamente sobre el citado atentado adquiere formas de “hotwash-up” al estilo militar, si bien al compás de cuanto se va sabiendo  uno puede ya leer informes ciertamente rigurosos y seriamente preocupantes de los que se deducen y vislumbran  fallos garrafales de coordinación  en las funciones de inteligencia previas al atentado, así como en la gestión de las operaciones policiales. Sin duda todos ellos fruto de la caótica falta de unidad de mando y doctrina – imprescindible en toda operación militar y de seguridad – que la situación política en Cataluña está creando. No insistiré en dar detalles de lo que apunto pues puede Vd. lector tomar debida cuenta de todos ellos en mucho de cuanto se ha escrito y se escribe. Algunos rayan simplemente en la imbecilidad como por ejemplo expresar públicamente que no se sube el nivel de alerta, de 4 a 5, por no vislumbrarse amenaza de atentado inminente. Hace falta ser incompetente cuando no cretino para justificar la no adopción de esta medida con semejante memez cuando aún están calientes los cuerpos de ya 15 fallecidos y decenas de heridos. No niego que haya otras que lo desaconsejen pero ¡vaya! no digan tonterías. Y si seguimos analizando siquiera someramente desde el punto de vista militar hay algo muy claro: el enemigo ataca siempre allí donde piensa que puede tener más éxito; es obvio que los terroristas eran y son bien conscientes donde está el punto más débil de nuestra seguridad, o sea, allí donde las medidas de coordinación de la defensa están en precario y allí donde la reacción del mando es confusa y ciertamente descoordinada. Sobran pruebas para demostrar esto y no insistiré por reiterativo. Si han atacado en Cataluña ha sido simplemente porque es allí donde han encontrado el campo abonado.

Vuelvo ahora a la sosegada lectura del verano y leo a Sinesio Delgado, insigne escritor y periodista, creador de la Sociedad General de Autores, y no puedo por menos que, leyendo lo que escribió sobre el desastre del 98, encontrar tremendas similitudes en muchos aspectos de la situación política de entonces con la crisis de hoy en Cataluña.

Nos decía Don Sinesio a propósito de la pérdida de Cuba y Filipinas “ que la España legendaria, tradicional y heroica vive y colea todavía, pero no en estos politiquillos de tres al cuarto que han consentido y seguirán consintiendo todo género de humillaciones y vergüenzas con tal de seguir chupando lo que se pueda buenamente y adjudicándose a sí mismo cruces, encomiendas, honores y cintajos, no en esa prensa anodina e insustancial que se pone al sol que más calienta , no en ese pueblo abducido y adormecido y ruin que atento a su egoísmo del momento lo olvida todo y calla con tal de que no le saquen de su sopor imbécil ; no, no está ahí la España verdadera. Está en los cincuenta soldados de Baler que no arrian el estandarte  aunque se lo pidan frailes descalzos”.

¡Dios mío! Cuanta similitud con todo cuanto estamos viendo en torno al proceso secesionista en Cataluña y en los tristes sucesos de las Ramblas en Barcelona.

Y sigue Don Sinesio diciéndonos “ que ya no se saluda a la Bandera, ya no se entusiasma uno con las charangas, ni se  mira con respeto el uniforme….Hasta los últimos zascandiles se permiten bromas sobre nuestras tradiciones legendarias….Se ha perdido, en fin, la idea de la dignidad nacional, que representaba y representa la Bandera roja y gualda”.

Es triste ver como todo lo escrito en 1899 se está reproduciendo casi literalmente hoy en nuestra nación y que el terrible atentado del otro día ha puesto de  manifiesto.

Y mientras un imbécil distingue entre las víctimas a catalanes y españoles oigo al Gobierno proclamar que el Estado cooperará y colaborará con todos sus medios con los Mossos de Esquadra tal que si fuera un asunto con Francia o Italia y no un asunto de seguridad nacional. Todo esto es un esperpento. El Sr. Rajoy y su Gobierno abjura de su responsabilidad y reconoce por omisión, por la vía del hecho consumado, una vez más, el estado residual del Estado allí, y la práctica secesión de Cataluña.

Queda al menos un atisbo de esperanza que recojo también de las palabras escritas hace más de cien años por Sinesio Delgado cuando decía “ que España no es el territorio comprendido entre el Atlántico, Portugal, el Mediterráneo y los Pirineos; no eso es un pedazo de tierra sembrado de tabernas, conventos y plazas de toros. España es un pueblecito en Filipinas que se llama Baler. ¡Viva España!”

Y comenzaba estas líneas haciendo mención a documentos militares referentes a los análisis de las operaciones y entre ellos está el de las “lecciones aprendidas” que doy por sentado se habrán estudiado en las reuniones habidas por Gabinetes de Crisis (en plural pues en el guirigay de esta España hasta el pueblo más pequeño monta el suyo) y en el Pacto anti terrorismo. Ojalá sea así pero siento ser agrio en mi desconfianza toda vez que cuando leo quienes los componen, exceptuando a la Guardia Civil y Policía Nacional, me recuerda a algo así como si fuera una reunión de peluqueros para tratar como solventar y atajar una epidemia de peste o gripe asiática. Salvados estamos en manos de estos “expertos”.