El Rey y “la Dictadura”

Resulta culturalmente enriquecedor oír las diferentes tertulias que los medios dedican a la situación política del presente, y también del pasado, y lo es porque ahí se pueden escuchar diferentes versiones de los hechos acaecidos en la vida política. Nada es más cierto que aquello de que siempre dos ojos ven más que uno. Suele sin embargo acaecer que cuando el asunto tratado es algo que uno ha vivido personalmente se sorprende uno de lo que oye o ve.

Sirva este prolegómeno como base para exponer aquí alguna opinión sobre el discurso que S.M. el Rey pronunció en las Cortes Generales hace ahora ya casi dos semanas. Un discurso preciso y digno de la alta jefatura del Estado pero que requiere alguna matización cuando  dijo textualmente lo siguiente: “la Guerra Civil y la Dictadura fueron una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España”.

Por supuesto que la Guerra Civil fue una absoluta tragedia; todas las guerras lo son, más tengo que para mí que este aserto no es más que una burda simplificación de lo que significó aquello para España, toda vez que de no haber ganado la guerra el denominado bando nacional me temo que lo que habría sucedido en nuestra nación habría tenido un final similar al acaecido en Rusia apenas veinte años antes. Esa sí que habría sido una tragedia por encima de la propia guerra en sí. No es mi intención entrar en esta polémica, por otro lado bien estudiada ya por historiadores, y ahí lo dejo para entrar más en concreto en la opinión de S.M. de que lo que él denomina “Dictadura” fue también una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España.

Si el sistema político surgido después de la guerra fue una dictadura o un régimen fuertemente autoritario es asunto igualmente analizado por historiadores y tampoco entraré en polémicas inútiles sobre ello porque realmente no conducen ahora a ninguna parte, más sin embargo sí que discrepo de lo dicho por S.M. respecto a que sobre aquella no cabía fundar el porvenir de España. Y aquí es donde me acojo al prolegómeno de lo que exponía al principio de estas líneas por la sencilla razón de que se trata de una época que viví como muchos otros que por desgracia ya peinamos más canas de las que nos gustaría.

A ver, que yo recuerde, sobre las diferentes opiniones de que la salida del Régimen fuera una ruptura o una reforma la que devino fue la de la reforma: “de la Ley a la Ley pasando sobre la Ley” a través de la Ley de la Reforma Política y fue así como surgió el sistema político actual; es decir, parece que de la “dictadura” citada como tragedia citada por S.M. sí se pudo fundar el porvenir de España, entre otras muchas razones porque gracias a ese sistema político se transformó España social y económicamente de una forma espectacular posibilitando la transición al sistema democrático actual que de otra forma no hubiera sido posible.

Pero, lo siento, yo voy más allá y de nuevo acudo a la memoria aún sin deterioro y desde luego a la verdad de entonces.

Seamos claros: en la España de los sesenta y setenta del siglo pasado los partidarios reales de la restauración monárquica cabían en un autobús de línea. No sé si alguien le debía haber dicho a S.M. que esto era así y que si en aquel momento histórico España devino en una Monarquía fue sencillamente porque así lo quiso y dispuso Francisco Franco cuando propuso a título de Rey a Don Juan Carlos I, como su sucesor, dentro de la línea dinástica que él consideraba la única legitima. En aquel contexto la verdad es que Franco podía haber optado dentro de la solución monárquica – y no habría pasado nada – por Don Carlos Hugo de Borbón, el pretendiente carlista, o por el marido de su nieta Carmen, Don Alfonso de Borbón Dampierre y también ¿por qué no? podía haber optado por otra forma de Estado que no fuera la Monarquía, es decir, por una República y sin embargo sabemos bien cuál fue su decisión.

Esta es la única verdad de entonces, dejémonos de sandeces.

Lo que quiero decir es que cuando S.M. nos describe al régimen de Franco como “una Dictadura y como una inmensa tragedia en la que no cabía fundar el porvenir de España” no sé si es consciente que si él ocupa el trono de España no es más que porque así lo quiso entonces Francisco Franco; o sea, él es producto de lo que él llama una inmensa tragedia.

Sorprende ver a S.M meterse en este jardín cuando las cosas son tan claras y obvias. Francamente su propio discurso que antes he alabado no necesitaba de estas opiniones tan arriesgadas y que no alcanzo a comprender su alcance.

A ver, si S.M., pretende con estas  opiniones convencer o atraer hacia el sistema monárquico a la izquierda española más vale que se vaya convenciendo de la inutilidad de esta tarea. La izquierda española y especialmente la radical es absolutamente republicana y en cuanto tenga ocasión optará por el cambio de forma de Estado; una opción, por supuesto legítima – claro que sí – y con más partidarios de los que S.M. se imagina.

Y por otro lado ofender siquiera de forma subliminal a la España sociológica procedente del franquismo – al menos media España – con asertos como estos me temo que sólo conducen a un desapego hacia la figura de S.M. que no le conviene para nada ante lo que puede llegar a suceder.

Honradamente conviene que alguien revise con más detenimiento las palabras que le ponen a S.M. delante y que por supuesto que pisen la calle real y desde luego lean algo de nuestra historia reciente o al menos que no la tergiversen y mientan sobre ella.

La verdad es la verdad y ahí están las hemerotecas para los jóvenes incrédulos. Busquen y lean.