Cinco personas y efectos derivados

Ignacio Echeverría, Rafael Nadal, José Guardiola, la alcaldesa Carmena y el Sr. Rajoy son cinco personas que han tenido relevancia en los últimos días. Dos personas admirables y tres que, para mí, no lo son tanto.

Ya se ha dicho casi todo del valiente español, Ignacio Echeverría, calificado de héroe ya por todo el mundo, el hombre de apellido vasco quien haciendo honor a los Elcano, Lezo, Churruca y cientos de otros de su estirpe vascongada no dudó en dar su vida por ayudar a un policía británico atacado por unos salvajes asesinos. El pueblo español empieza a estar harto de tanta basura que pulula por estos lares, y tal como se ha visto en las redes sociales anda necesitado de ejemplos o referencias que ya difícilmente encuentra, e Ignacio ha sido una y bien importante.

Como también lo es el inigualable deportista Rafael Nadal, no ya por sus espectaculares éxitos tenísticos, sino por la grandeza y humildad de su persona; hombre con voluntad de hierro y capacidad de sufrimiento sin igual. La imagen de Rafa, casi llorando al oír nuestro himno nacional, y viendo ondear con orgullo la bandera de España en el corazón de la capital de Francia, ha calado hondo también en la mayoría de los españolitos de a pie, hartos ya también de ver continuamente como se desprecia a nuestros símbolos ante la pasividad de quienes deberían defenderlos.

Lástima que la maravillosa imagen de estos dos “Grandes de España” se vea nublada por la del titiritero y cínico Guardiola, otrora gran futbolista del Barcelona F.C. y de la selección española, hoy a sueldo de la mafia corrupta del 3% y de los traidores que ocupan las Instituciones catalanas. En el fondo me da pena este personaje, ávido de notoriedad, pues su insensatez no tiene límites, toda vez que sus relaciones con Qatar más tarde o más temprano saldrán a la luz y le van a colocar en su sitio. Sí, en realidad no es más que un pobre rico hombre. No da para mucho más este insignificante personaje quien  por cierto no vivió mal en el Estado Autoritario del que se queja y bien que lo disfrutó. Pero, ¿quién se habrá creído que es este memo para ofendernos a los españoles?

Y comoquiera que ya en breve se va a proceder al cambio callejero de las calles de Madrid – de hecho de forma subrepticia ya lo están haciendo – por aplicación de la sectaria Ley de Memoria Histórica, esa que dicen que pretende superar la Guerra Civil, cuando lo único que hace es todo lo contrario al mantener e incrementar las calles dedicadas a los que dicen que defendieron una legalidad sobradamente demostrada que no existía  en 1936, y al tiempo eliminar el recuerdo de los que lucharon en el bando contrario, aparecen ahora los nombres de la alcaldesa Carmena, una sectaria comunista y los del presidente Rajoy, un relativista preocupado casi exclusivamente por salir indemne de la rapiña y corrupción de su partido, como si él  pasara por allí. Nada de esto estaría sucediendo si el Sr. Rajoy hubiera cumplido lo que prometió respecto a la LMH, pero claro él está en otra guerra particular: la de salvarse del desastre de corrupción que le rodea.

La verdad es que a estas alturas este personaje me produce más pena que otra cosa. Por su inhibición, y falta de voluntad, ya desaparecen en Madrid el recuerdo  de los caídos de la División Azul, las de los héroes de Baleares, el de insignes generales y políticos… etc. Y digo que me da pena pues a este personaje, sólo preocupado por mantenerse en el poder, no se le puede pedir que reconozca a los miles de soldados españoles que murieron luchando contra el comunismo soviético – los amigos de la alcaldesa Carmena -, y los defienda, pues está a años luz de lo que significaban aquellos hombres. No está en condiciones de comprender la gesta de aquellos jóvenes españoles; es algo imposible. No se les aproxima en nada ni en talante ni en nada parecido.

Seamos claros: al Sr. Rajoy le importan poco o nada que desaparezcan de los callejeros de España los símbolos y nombres de tantos y tantos españoles que lucharon en el bando nacional – le da igual – y… mientras se mantienen e incrementan los recuerdos de los perdedores. Ya lo he dicho más de una vez: o todos o ninguno.

Y ¿este es el hombre responsable de mantener la unidad de España? aviados estamos; llevamos años viéndolo y su inacción e incompetencia nos ha llevado ya al desastre, pues pase lo que pase este ya lleva tiempo presente en Cataluña. Y él es el principal responsable. Se empeñan en decirnos esto y aquello sin querer darse cuenta ¿o sí? que en Cataluña no hay libertad para quien no comulgue con los postulados secesionistas.

Da igual que nos digan que no habrá referéndum y que se cumplirá la Ley. Vamos a ver, Sr. Rajoy, Vd. no se ha enterado que hace ya mucho tiempo que en Cataluña no se cumple la Ley: las Instituciones en rebeldía, el rotular en español prohibido, el poder recibir educación en el idioma oficial del Estado imposible… etc. Pero, ¿de qué Ley me habla?

Y por ende un cínico de tomo y lomo, campeón de tomar el pelo a sus votantes, hartos de él, a los que de nuevo llamará a votarle con la amenaza de que él o los malos. Francamente yo ya casi prefiero a “los malos” pues al menos ya sabríamos  a quién hacer frente y no como ahora que andamos perdidos entre tanto pusilánime y traidor.

Pues sí, dos héroes españoles, un pobre hombre, una sectaria y un relativista mediocre y mentiroso.