El sectarismo de la alcaldesa Carmena

Hace unos días las alcaldesas de Madrid y París, Manuela Carmena y Anne Hidalgo, presidieron la inauguración del Jardín de los Combatientes de La Nueve, en Ciudad Lineal, Madrid. Se conoce como “la Nueve” a una compañía acorazada, la 9ª compañía en concreto, de la que fuera División Leclerc, unidad que fue la primera en entrar en París en agosto de 1944 en los momentos de su liberación de la ocupación alemana. Esta compañía estaba constituida por unos 150 españoles en su mayoría socialistas, anarquistas y del partido obrero unificado marxista de Cataluña, aunque siempre bajo el mando de un capitán francés llamado Raymonde Dronne.

Soy militar y soy español y por lo tanto no puedo por menos que, haciendo abstracción de cualquier consideración ideológica, valorar la actuación de estos españoles en los combates en los que participó esta unidad, durante la II GM, especialmente en la liberación de París. Y por ello no tengo inconveniente en que se recuerde su hazaña con una plaza y placa en Madrid, si bien no puedo dejar de mostrar mi perplejidad ante tanta palabrería y tergiversación histórica al definirlos como luchadores de la libertad dada su procedencia ideológica. ¿Será necesario recordar quienes fueron los responsables del golpe de Estado de 1934 o de las demostradas fraudulentas elecciones de febrero de 1936? ¿De qué libertades y de qué legalidad hablan?

Nada diría yo al respecto si no fuera porque al tiempo de este homenaje, y también en este mismo Madrid, la alcaldesa Carmena va a proceder a retirar en breve cualquier recuerdo a los españoles caídos combatiendo al comunismo soviético enrolados en la División Azul que fueron, por cierto, más de 5000.

Señora Alcaldesa de Madrid, ¿por qué esta diferencia de consideración? ¿Por qué homenajea a unos y a otros los desprecia? ¡Ah!, que unos son de su agrado y otros no por la sencilla razón de que no pensaban como piensa Vd., claro. Bonito ejemplo de reconciliación y democracia.

Señora Alcaldesa, es Vd. simplemente una sectaria y tiene Vd. de demócrata lo que yo tengo de fraile tibetano y no me venga con monsergas relativas al cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica; por cierto, una Ley de la que tan orgulloso se siente el Ministro Catalá y que su Presidente Rajoy dijo que iba a derogar, algo que evidentemente no ha hecho ceñido como está a salvar los trastos de su corrupto partido. Una Ley que curiosamente retrotrae la legalidad vigente a los momentos anteriores al alzamiento del 18 de julio de 1936 poniendo en entredicho hasta la propia transición y con ella desde luego la legitimidad de la propia monarquía actual. Es que esto es así y si en España las leyes fueran leídas, conocidas y no aplicadas a la conveniencia política de cada cual, según el momento, constatarían que no me invento nada.

La historia es la historia y ahora 75 años después de la tragedia que supuso la guerra civil de 1936 parece oportuno dejar a los muertos en paz y no incordiar levantando heridas que ya estaban cerradas.

Señora Alcaldesa, todo esto no es más que una pantomima peligrosa que no conduce a nada bueno; si Vd. quiere homenajear a aquellos republicanos de “la Nueve” hágalo. Mire Vd.: ya le digo que no me opongo, pero claro respete Vd. también a los que no piensan como Vd. y que seguimos honrando a tantos miles de jóvenes que lucharon en Rusia con valentía, gallardía y honor dando su vida por sus ideales; y por cierto, no fueron solo 146 sino más de 40000, una pequeña y sutil diferencia. Sucede que esto requeriría que Vd. y sus correligionarios se desposeyeran del odio que les invade, tarea que se evidencia harto imposible viendo las caras de los pocos que allí estaban rodeados de banderas republicanas. Claro que no es Vd., y los que con Vd. están, los únicos pues ya vimos como ni Don JCI ni el que fuera Ministro de AAEE, Sr. Margallo, se dignaron siquiera ir a visitar el cementerio de Pankowska donde reposan los restos de tantos divisionarios españoles caídos por considerarlo políticamente incorrecto con ocasión de sendas visitas a Rusia. ¡Ah!, y eso sí, Felipe VI no deja asimismo de homenajear a “la Nueve” en París, y repito que no me parece mal, pero no estaría de más que alguna vez se acordara formalmente de los otros españoles que murieron luchando contra la barbarie soviética; ese comunismo que ya había sido vencido en España y que de no haber sido así no estaría hoy ocupando el trono. Es curioso, el Rey les homenajea en París y aquí en Madrid cuando Anne Hidalgo le menciona en su discurso recibe una sonora pitada de desprecio.
Sra. Carmena, ¿sabe Vd. que en Normandía hay cementerios en los que reposan de una parte los caídos aliados y en otra los alemanes? y ¿que ambos son respetados por todas las partes entonces enfrentadas?
Seguro que sí pero esto le da igual. Vd. a lo suyo: al sectarismo más puro.

¿Vd. demócrata? Ja, ja. ¡Qué cinismo!