Todo sobre la depresión postparto en el Día mundial de la Salud Mental

Depresión posparto

Test de O’Sullivan

El Día Mundial de la Salud Mental es un día que celebra la importancia de ese aspecto. Visibiliza las situaciones de las personas con problemas de salud mental, a menudo invisibles en los tiempos actuales. Uno de los problemas más comunes de este ámbito es la depresión posparto, es decir, la depresión que se produce después de tener al hijo.

En este estado, la mujer se siente vacía y triste durante el primer trimestre del embarazo. Además, tiene una sensación de no tener apego al bebé. En muchos casos, desaparece a los pocos días, pero otras tienen este problema durante algunas semanas, con síntomas similares a la depresión estándar. Vamos a ver todo sobre este tipo de depresión, viendo también cómo se puede tratar.

Todo sobre la depresión posparto

La depresión posparto tiene ese nombre porque viene siempre después del embarazo. Aunque es normal estar triste los primeros días (lo llamado tristeza posparto), alargarlo por más de 2 semanas ya es síntoma de depresión. Este tipo de problema afecta a la salud física y conductual, con una sensación de desánimo, vacío y tristeza, interfiriendo en la vida diaria.

Una de cada 9 madres tiene este problema, así que es relativamente frecuente. Vamos a explorar a fondo las causas, los síntomas y los tratamientos.

Síntomas

Los síntomas de esta depresión son similares a la corriente, incluyendo llantos, mal humor, intranquilidad, tristeza, poca o mucha comida, poca energía, dormir mucho o poco, problemas de concentración, problemas de memoria y pérdida de interés en actividades.

Además, se unen los síntomas de la maternidad, como no tener conexión con el bebé, no tener interés en él, sentirse culpable por ser mala madre o incluso pensar en hacer daño al niño. También es normal alejarse de amigos y familiares, incluyendo el padre del bebé.

No se debe confundir con psicosis posparto, una afección mucho menos común y mucho más grave. En este caso, es un trastorno que provoca alucinaciones, cambios de humor brusco, paranoia, agitación e incluso lastimar al bebé.

Causas y factores de riesgo de la depresión posparto

Las causas de la depresión posparto pueden ser hormonales, ya que se segregan muchas hormonas femeninas como el estrógeno y la progesterona, disminuyendo rápidamente en las primeras 24 horas después del parto. Este cambio de humor puede generar depresión, siendo un extremo muy superior al que se produce en el periodo. Además, las hormonas tiroideas también provocan la depresión, al bajar después del parto.

Otras causas pueden ser psicológicas, ya que se sienten abrumadas cuando un nuevo bebé llega. Además, la vergüenza que sufren al tener esta enfermedad, al sentirse malas madres, les hace empeorar los síntomas.

Finalmente, existen factores de riesgo de la depresión posparto. Las personas con antecedentes familiares de depresión lo sufren más, al igual que las personas muy jóvenes, personas con problemas económicos y problemas familiares. También ocurre más en embarazos no deseados, en bebés con necesidades especiales, en madres con problemas de alcoholismo y en mujeres con problemas con embarazos anteriores.

Cómo tratar la depresión posparto

Si detectas que tienes depresión posparto, acude al médico para tratarte. Mientras te trata de dormir cuando el bebé esté durmiendo, pide ayuda a tu pareja y familiares, trata de salir más y pasar tiempo con tus amigos, participa en grupos de apoyo y no realices cambios importantes en tu vida después del parto.

Este problema se trata con terapia y con medicamentos prescritos por médicos y enfermeros. Muchos antidepresivos se toman para aliviar los síntomas, siendo compatibles con la lactancia materna en algunos casos. En casos extremos, se utilizará la terapia electroconvulsiva o TEC.

Consecuencias de no tratar la enfermedad

Como siempre, hay que tratar la enfermedad o habrá consecuencias, tanto para el feto como para ti. En el caso del feto, habrá retrasos en el desarrollo del lenguaje, problema de aprendizaje, problemas de conducta, problemas del vínculo madre hijo, mayor riesgo de obesidad, menor altura, más agitación y problemas para lidiar con el estrés de adulto.

En el caso de la madre, habrá problemas de falta de energía, problemas de humor e incluso incapacidad de cuidar al bebé. Si es un caso grave, podría darse una depresión crónica e incluso tener tendencias suicidas. Por todos estos motivos, se debe tratar la enfermedad a la mayor brevedad.