Qué son los miomas uterinos y cómo afectan al embarazo

Qué son los miomas uterinos y cómo afectan al embarazo

Qué son los miomas uterinos y cómo afectan al embarazo

Se estima que cerca del 20 % de las mujeres en edad fértil puede tener miomas uterinos. Este porcentaje se incrementa a mayor edad. Del 40 a 60 % de las mujeres de 35 años presenta miomas, aumentando a entre un 60 y 80 % en las de 50.

Los miomas, aunque requieren de atención médica, son, en su mayoría, benignos. Menos de un 1 % de los casos da paso a un tumor maligno o leiomiosarcoma.

Con la aparición de leiomiomas o fibromas uterinos, como también se conocen, el útero puede cambiar su forma, volumen y función, representando, en algunos casos, un problema para lograr un embarazo.

Los miomas uterinos pueden ser tan pequeños y diminutos que para detectarlos es necesario utilizar un microscopio; pero también llegan a alcanzar un gran tamaño que termina por llenar todo el útero.

En este post te vamos a contar lo que necesitas saber sobre los miomas uterinos y de cómo estos afectan en el embarazo. Además, las señales de alarma para que estés atenta ante cualquiera de los síntomas.

¿Qué son los miomas uterinos?

Los miomas, leiomiomas o fibromas uterinos son tumores benignos originados en el músculo liso y que se localizan dentro y alrededor del útero. Muy pocas veces en el cuello uterino.

Los miomas uterinos se forman por tejido muscular y fibroso. Se pueden presentar como un único tumor o en grupo, con medidas que van desde 1 milímetro o menos hasta los 20 centímetros, invadiendo en su totalidad el útero que mide cerca de 10 cm de diámetro.

Cómo se detectan

Cuando se sospecha de la existencia de un mioma, el diagnóstico se puede hacer a través de un examen pélvico manual por parte del médico ginecólogo.

La presencia de estos fibromas también se detecta a través de la ecografía abdominal o transvaginal, la cual, resulta en uno de los exámenes más confiables y utilizados por los especialistas.

Otras formas de saber sobre la existencia de miomas en el útero son el escáner o tomografía axial computarizada, la histeroscopia o la laparoscopia diagnóstica.

En el caso de la Resonancia Magnética Nuclear (RMN), ofrece una mayor certeza, incluso, detectando tumores de menor incidencia pero de peor pronóstico. Esta evaluación médica tiene un costo mucho más elevado que las opciones anteriores.

Síntomas comunes

La mayoría de los miomas no dan señales ni presentan alguna sintomatología. Se estima que el 30 % de los fibromas son asintomáticos. Los indicios van a depender de su tamaño y del lugar donde se ubican.

En este caso, las señales más comunes son:

  • Sangrado anómalo: Cuando un mioma está dentro de la cavidad uterina, se presenta un aumento en el fluido menstrual tanto en cantidad como en duración. También puede aparecer sangrado entre una menstruación y otra.
  • Dolor pélvico: Esto dependerá del tamaño del fibroma y de la presión que ejerce sobre órganos como los intestinos o la vejiga.
  • Mayor frecuencia o necesidad de orinar.
  • Inflamación inexplicable del abdomen. Esto ocurre cuando el fibroma ya tiene un tamaño considerable.
  • Dolor en la espalda baja.
  • Problemas de tránsito digestivo.
  • Molestia durante las relaciones sexuales.

Tipos según su localización

Los miomas uterinos se pueden ubicar en diferentes zonas. Cada uno con síntomas y condiciones distintas.

  • Mioma subseroso: Se sitúa justo bajo la cubierta externa del útero, denominada serosa. Su crecimiento es hacia el exterior de la matriz. Su ubicación no impide la gestación ni el parto.
    Si se presenta dolor, puede ser tratado con analgésicos.

Aunque, si quieres eliminarlo de manera definitiva, se requiere de una intervención quirúrgica para extirparlo.

  • Mioma intramural: Este tipo de mioma se ubica en la pared muscular del útero y su tamaño puede llegar a deformar la cavidad uterina. Al menos el 40 % de los fibromas son intramurales y su tratamiento es quirúrgico.
  • Mioma submucoso: Es el menos común de todos. Solo el 5 % de los miomas son de este tipo. Crece en la capa de revestimiento uterino o endometrio y presentan una mayor sintomatología y posibles problemas de infertilidad.

Por su ubicación, el único tratamiento que se puede dar es a través de una histeroscopia quirúrgica.

¿Qué hacer si tengo un mioma en el embarazo?

Si has quedado embarazada teniendo un mioma uterino, este no representa mayor riesgo, a menos que aumente de manera considerable su tamaño o se encuentre ubicado en la capa de revestimiento del útero.

Si es el caso, se estaría hablando de un mioma submucoso que genera altas posibilidades de un aborto espontáneo.

Por el contrario, si se trata de un mioma subseroso o intramural, con hacer los controles de manera regular y que incluyan una ecografía es más que suficiente.

Estos no interfieren ni afectan el desarrollo del feto a menos que se trate de miomas de tamaño considerable, algo que no es lo habitual.

Cómo pueden afectar los miomas uterinos a tu embarazo

Si los fibromas existentes distorsionan la cavidad uterina, durante el primer trimestre se pueden registrar sangrados.

Aunque la mayoría de los miomas no presentan síntomas, durante el segundo y tercer trimestre de embarazo y si el mioma supera los 5 cm de diámetro, se puede registrar dolor por la falta de espacio y lo comprimido de los órganos.

Otro aspecto importante que se debe tener en consideración es que si los miomas son de gran tamaño, pueden generar partos prematuros o alterar la postura del bebé y su nacimiento.

Conclusión

Como lo has leído a lo largo del post, los miomas son tumores benignos que se presentan en más del 70 % de las mujeres. Es decir, 7 de cada 10 tendrá uno o más miomas uterinos a lo largo de su vida.

Solo el 0,5 % de los miomas representan un riesgo maligno. Es decir, no están asociados ni incrementan las posibilidades de padecer cáncer uterino.

La ausencia de síntomas, en la mayoría de los casos, pueden llevar a que su detección sea por pura casualidad durante tu examen ginecológico rutinario.

En cuanto a la prevención de los miomas uterinos, aún se realizan estudios para determinar sus causas y cómo prevenirlos. Por ahora, lo mejor es asistir de forma regular al ginecólogo y no alarmarte, solo un pequeño porcentaje de estos tumores requiere tratamiento.