Madres que no pueden más: así es el síndrome de Burnout

Síndrome de burnout

Síndrome de burnout

Aunque siempre se habla de lo bonita que es la maternidad, no se puede negar que ser madre es agotador. Implica estar 24 horas, los 7 días de la semana, pendiente del cuidado del bebé, sin descanso. Noches sin dormir y días interminables que crean una sensación de angustia en la madre. Y es que, al cuidado del bebé hay sumar el resto de tareas: los hermanos mayores, la limpieza de la casa, la compra, la colada...

Es muy complicado abarcar tantos frentes sin ayuda, lo que con el paso del tiempo genera un gran estrés a nivel emocional. Son muchas las mujeres que se sienten agobiadas, cansadas y que no pueden más. Es lo que se conoce como el síndrome de burnout o agotamiento extremo. Una vez llegado a este punto, es recomendable pedir ayuda profesional.

Síndrome de burnout

El síndrome de burnout, o agotamiento extremo, es mucho más frecuente de lo que la mayoría de las personas creen. Se da cuando alguien ha estado sometido a un periodo de estrés prolongado e intenso, desde el punto de vista emocional y físico. Aunque también pueden sufrirlo los padres, generalmente son las madres las más afectadas, ya que suelen pasar más tiempo con el bebé y el peso de las tareas domésticas recae sobre ellas.

En su origen, el síndrome de burnout surgió como una manera de estrés laboral en profesionales que se enfrentaban a diario a situaciones de gran tensión, como médicos de urgencias o funcionarios de prisiones, por ejemplo. Sin embargo, el término se extendió a las madres, ya que representa lo que a diario viven muchas de ellas, hasta el punto de sentirse cansadas, quemadas y agobiadas.

Reconocer que una misma sufre el síndrome de burnout no es sencillo, así que conviene conocer los síntomas de este trastorno y prestar especial atención a los mismos. Cabe señalar que algunos de ellos pueden ser confundidos con los de cualquier enfermedad, por lo que es importante evaluarlos en conjunto.

Los síntomas psicosomáticos más habituales son los siguientes: cansancio, insomnio, trastornos gastrointestinales, cefaleas recurrentes y dolores musculares. El síndrome de burnout afecta especialmente a la parte emocional, y las señales de alerta son: sensación de frustración y de soledad, aislamiento del entorno, desgano, ganas de llorar y ansiedad.

En la actualidad, las presiones se dan a todos los niveles: familiar, laboral y social. A días interminables se suman noches en las que dormir de un tirón es una misión prácticamente imposible, sobre todo durante los primeros meses de vida del bebé. Son muchas las madres que ni siquiera tienen tiempo ara ducharse.

Y no solo es la preocupación por el cuidado del bebé. A esto se suma la presión laboral para las madres que tienen un trabajo fuera de casa, y también la presión social de ser una madre perfecta. Muchas mujeres alegan que se sienten juzgadas por su entorno, lo que no hace sino aumentar la sensación de frustración.

Consejos prácticos

¿Tú también sufres el síndrome de burnout? Hay una serie de consejos que te pueden resultar de gran ayuda. Lo primero y más importante es que no te aísles. Tal y como hemos señalado, la sensación de soledad es uno de los síntomas más comunes, así que debes hacer todo lo posible por relacionarte con otras madres que estén viviendo la misma situación que tú. Con ellas te sentirás comprendida y apoyada.

Por supuesto, debes ser consciente de que es imposible que tú sola llegues a todo, así que tienes que aprender a delegar. También es importante que te organices, dando prioridad a las tareas urgentes y dejando para otro momento aquellas que no corren tanta prisa.

Pedir ayuda no te hace ser peor madre, sino más bien todo lo contrario. Pide ayuda a tus seres queridos. Seguro que están encantados de ayudarte en todo lo que necesites. Puede que no se den cuenta de lo que estás sufriendo, así que debes ser tú la que dé el primer paso.

Y, por último, no te olvides de reservar unas horas a la semana para ti. Aprovecha estas horas para hacer algo que realmente te guste, como salir a caminar, ir a comer con una amiga o simplemente leer un bien libro.