Embarazo y ecografía: cuántas son y de qué tipo

Embarazo y ecografía

Embarazo y ecografía

Embarazo y ecografía
Cuando estás embarazada, lo sabes solamente por los síntomas y por el test de embarazo que te hayas hecho. No es hasta que te haces la primera ecografía que sientes que realmente hay algo dentro de ti, ya que verás por primera vez a tu bebé, viéndole crecer a lo largo de la gestación.
Si es tu primer embarazo, seguramente tengas muchas dudas sobre la ecografía y cómo se hace. Por ello, te las vamos a resolver, explicándote qué son, por qué se realizan y cuántas son necesarias durante el proceso de gestación, entre otras cuestiones.

Qué son las ecografías

Lo primero que hay que saber es qué son las ecografías. Son una prueba de control de embarazo, la cual utiliza ondas de sonido a frecuencia alta contra las estructuras internas del cuerpo. Estas ondas rebotan y generan un eco, el cual se transforma en la imagen, de ahí el nombre de ecografía.
Una vez que sabemos esto, hay que explicar muchas más cosas de las ecografías, las cuales merecen explicarse a fondo en diferentes apartados.

¿Por qué se realizan durante el embarazo?

La ecografía se hace para observar fácilmente el feto y lo que le rodea. Se puede ver la estructura del útero al completo, junto a la placenta, los ovarios e incluso el líquido amniótico. Es una técnica no invasiva y totalmente segura, sin ningún daño fetal.
Permite detectar hasta el 75% de las malformaciones del feto, además de calcular un peso fetal aproximado con un acierto de hasta el 78%. Además, permite saber el sexo del bebé, aunque con cierto margen de error, por lo que se combina con otras técnicas.

¿Cómo se hacen?

Las ecografías se realizan con un aparato llamado transductor, el cual se apoya sobre la piel y se va desplazando sobre ella. Para dar una mejor imagen, se utiliza un gel conductor sobre la barriga de embarazada. Tiene una duración de unos 45 minutos como máximo.
En cuanto al paciente, apenas es necesaria una preparación previa. Lo único que tienes que hacer es no echarte crema en las últimas 24 horas para que se vea bien, además de entrar a la consulta con la vejiga vacía.
En el final del embarazo, la ecografía podría complementarse con una ecografía vaginal. Para hacerla, se usa un transductor fino y largo que se introduce en el interior de la vagina.

¿Cuántas ecografías son necesarias durante el embarazo?

Según la OMS, es necesaria una ecografía antes de la semana 24 de gestación. En cuanto al Ministerio de Sanidad, aconseja solamente 2 ecografías, una en la semana 12 y otra en la 20. En cuanto a la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, recomienda 3, una en la semana 12, otra en la 20 y una última en la semana 32. Realizar más ecografías no tiene ninguna utilidad y podrían causar ansiedad materna y yatrogenia.

¿Cuándo se realizan las ecografías?

Si tenemos en cuenta las recomendaciones de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, tenemos una ecografía por trimestre. Vamos a ver para qué es cada una.

Ecografía semana 12 (primer trimestre)

Se trata de la ecografía más completa y también de la más importante. La primera ecografía sirve para ver el número de embriones, para comprobar si es un embarazo múltiple y si son gemelos y mellizos. También se revisará la morfología del útero, además de la de los ovarios y las trompas, para comprobar cualquier anomalía que pueda surgir.
Se comprobará la morfología del embrión, comprobando su edad exacta estacional. Se medirá la translucencia nucal para comprobar si hay riesgo de malformaciones cromosómicas. En este caso, los genitales aún no están desarrollados, por lo que no puede saberse el sexo del bebé, aunque sí se puede intuir según la forma de tubérculo genital.

Ecografía semana 20 (segundo trimestre)

La segunda ecografía es la que permite saber con más exactitud el sexo del bebé. Aquí los genitales ya se han formado, así que será fácil saber qué es. Por otro lado, se evaluará la morfología fetal al completo, en búsqueda de malformaciones.

Ecografía semana 32 (Tercer trimestre)

La última ecografía sirve para evaluar el crecimiento correcto del feto, calculando su peso. Además, se mide la cantidad de líquido amniótico. Por otro lado, a vece se mide el flujo sanguíneo entre feto y placenta.