Descubre los problemas más habituales en la espalda de los niños en el Día Mundial de la Columna

Columna vertebral

Columna vertebral

El 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Columna Vertebral. Una jornada que busca concienciar a la población acerca de los problemas de espalda, que millones de mayores y pequeños sufren en todo el mundo. La columna vertebral es muy importante ya que se encarga de la protección y el recubrimiento de la médula espinal y el sistema nervioso.

Con motivo del Día de la Columna Vertebral, es de especial interés cuáles son las enfermedades más frecuentes en la columna de los niños, y sobre todo cuáles son los signos de alarma para saber cuándo se debe acudir al pediatra. Lo primero a tener en cuenta es que la columna vertebral de los niños y adolescentes es distinta a la de los adultos y, por lo tanto, las enfermedades que le afectan también son diferentes.

Cuando se mira la columna vertebral de frente, tiene que ser recta. Sin embargo, al mirarla de lado, tiene una serie de curvaturas que cambian a medida que crecen los niños. Los bebés nacen con una gran cifosis ya que toda su espalda tiene forma de C. Una vez empiezan a sujetar la cabeza, aparece la lordosis cervical, y cuando comienzan a gatear y sentarse, aparece la lordosis lumbar.

Aunque el dolor de espalda no es tan común en niños como en adultos, sí es relativamente frecuente en adolescentes. En la mayor parte de los casos no existe una alteración anatómica de ningún tipo que explique el dolor, pero en otros sí que hay que hacer varias pruebas médicas para descartar enfermedades. Las causas que explican el dolor de espalda en niños son muy amplias: cargar demasiado peso en las mochilas escolares, sedentarismo, malas posturas...

Escoliosis

La escoliosis tiene una prevalencia del 1% entre los niños y adolescentes. Se trata de una alteración de la columna vertebral que afecta al plano coronal, sagital y axial. En la gran mayoría de los casos aparece durante la adolescencia, la etapa en la que más crece la columna vertebral.

En lo que respecta a las causas, la escoliosis puede ser congénita, es decir, desde el nacimiento, por una anomalía del desarrollo de las vértebras. También puede ser un síntoma de una enfermedad neuromuscular. Por lo general, no produce ningún síntoma, simplemente dolor.

A veces, los padres acuden a la consulta del pediatra preocupados porque su hijo tiene un hombro más bajo que otro, o prominencia de las costillas de un lado. La prueba más sencilla para diagnosticar la escoliosis es el conocido como test de Adams. El niño debe inclinarse hacia adelante con las piernas estiradas. Si es positivo, se le realiza una radiografía. El tratamiento de la escoliosis varía según el momento del diagnóstico y del grado de afectación.

Cifosis

En algunos casos, la cifosis fisiológica puede verse aumentada, dando aspecto de joroba. Esto se puede deber a una alteración de la postura, algo relativamente común en niños y adolescentes, en cuyo caso recibe el nombre de cifosis postural. La cifosis es común en niños que sufren la enfermedad de Sheuermann. Las vértebras, en lugar de apilarse en rectángulos, adquieren forma de cuña, haciendo que la espaldase encorve. Además, aparecen irregularidades en los platillos vertebrales y nódulos de Schmorl, unas protuberancias del cartílago de los discos intervertebrales.

Espondiolisis

La espondiolisis es una lesión por la ruptura del arco posterior de una vértebra. Generalmente, la vértebra más afectada es la quinta lumbar, sobre todo en niñas y adolescentes. Al igual que ocurre con la escoliosis, no suele producir síntomas, así que muchas veces se diagnostica de forma casual cuando se les hace pruebas a los niños por otra razón. Si es de carácter leve, no requiere tratamiento. Los casos más graves sí requieren corsé, e incluso puede ser necesaria la cirugía.

Espina bífida

La espina bífida es un defecto de cierre de la columna vertebral. Existen diferentes tipos: oculta, cuando el defecto del hueso; meningocele, cuando sale un saco que contiene líquido cefalorraquídeo y mielomeningocele, cuando sale un saco que contiene tanto líquido cefalorraquídeo como médula espinal y nervios.

Por último, en lo que respecta a los síntomas de alerta en cuanto a la columna vertebral de los niños son los siguientes: fiebre, pérdida de peso, dolor intenso y de larga duración y pérdida de fuerza.