7 errores a evitar con la silla del coche para niños

Errores silla coche

Errores silla coche

Errores silla coche
En España, los niños deben viajar con una silla de bebé en el coche. Esta silla, conocida como Sistema de Retención Infantil o SRI, sirve para garantizar una mayor seguridad en sus cuerpos pequeños, los cuales aún no están hechos para el asiento estándar y su cinturón de seguridad.
Este sistema funciona bien para evitar daños en los accidentes, pero debe usarse correctamente. El problema es que la gente suele cometer muchos errores, los cuales ponen el riesgo la vida del niño. ¿Cuáles son? Vamos a ver los 7 más típicos.

Errores típicos que se cometen en la silla del bebé

Sin más dilación, vamos a ver estos 7 errores típicos que no deberías cometer a la hora de sentar al niño o bebé en la silla del coche.

Comprar una silla demasiado grande o pequeña

El primer error es no respetar el tamaño correcto de la silla. Muchas veces para ahorrar reutilizamos sillas antiguas, de segunda mano o de un hijo anterior, sin darnos cuenta de que no todas son iguales. Hay que buscar una silla adecuada para cada peso, estatura y edad, comprobando si cumple con lo establecido para llevar a tu hijo.
Si no lo hace, las consecuencias pueden ser terribles, aunque parezca mentira. Aunque pueda parecer que encaja bien, el aparato será ineficaz para retenerlo en caso de accidente de tráfico.

No sujetar a los niños

Estas sillas vienen con arneses, los cuales actúan de sujeción para los pequeños. No sirve de nada comprar una silla de calidad si luego no se los ata correctamente, ya que podrían salir volando en caso de frenazo. Para evitarlo, coloca el arnés ben sujeto, sin torceduras y con la tensión correcta, ni demasiado flojo ni demasiado prieto.

Colocar la silla de forma incorrecta

La silla sirve para aumentar la seguridad de los niños en un coche; sin embargo, no vale de nada si no está anclada de forma correcta al coche.  La silla estará fija en el asiento, sin dobleces, sin holguras y totalmente tensa.
Eso dependerá del tipo de silla elegida y su método de instalación. Algunas de anclan con el cinturón de seguridad y otras son ISOFIX, siendo actualmente la mayoría de casos.

Colocar al niño con abrigo puesto

Cuando hace frío, es normal abrigar a los niños para que no cojan catarro. El problema es que muchos les dejan el abrigo puesto para montar al coche, algo que no se debería hacer. Al igual que los conductores adultos no deberían llevarlo para conducir, los niños tampoco.
La razón es que los abrigos son acolchados y abultan, generando un volumen falso en el tórax y dificultando la sujeción. Eso hará que no lo sujete correctamente, pudiendo provocar un accidente. Es mejor quitarle el abrigo y si tiene frío, poner la calefacción del coche o cubrir al pequeño con una manta.

Cuidado con la asfixia postural

En los viajes largos, los niños van sujetos a estas sillas mucho tiempo, quizá demasiado. El problema es que se puede producir la llamada asfixia postural, producida por la forma de la silla. Esta asfixia dificulta la respiración del niño porque su cuerpo aún no está hecho para aguantar demasiado en la postura de la silla.
Por ello, los expertos recomiendan no pasar más de una hora y media montado en ella. Si vas a hacer un viaje largo, haz paradas y saca al niño de su silla durante unos minutos, con el fin de que descansen.

Retirar la silla demasiado rápido y montar en el asiento delantero

La silla suele ser un elemento que se retira demasiado pronto, ya que se cree que es solamente para bebés y muchos niños se reúsan a usarla a partir de cierta edad. Lo cierto es que esto puede ser contraproducente para el niño y su seguridad, especialmente si no es muy alto.
Por ello, deberías basarte en su altura y no tanto en la edad, manteniéndolos en la silla hasta que tengan cierta altura y en el asiento de atrás. En cuanto al asiento delantero, no se recomienda que pasen a él hasta los 12 años o hasta que midan más de 1,35 como mínimo, siendo 1,50 la altura recomendada.

No ir a contramarcha

Además de llevar una silla, la posición es importante. Por motivos de seguridad, las sillas se colocan en el sentido contrario de la marcha en los primeros años de vida. Es más, se recomienda mantener esta práctica hasta que el niño cumpla unos 4 años.