Cinco utensilios imprescindibles para la pasta

Cuando empecé a salir con el que ahora es mi marido y padre de mis hijos (para que luego no digáis que soy una que se queda con la primera impresión) tuve que comer pasta en platos planos. Sí, ya lo sé que hay cosas peores en el mundo, pero cuando hay pasta de por medio los italianos tenemos nuestras cosas.

Para cocinar y comer una pasta como la tradición manda hay que contar con unas (pocas) herramientas indispensables en nuestra cocina. Los platos hondos son una de ellas y no porque así lo decidieron los padres de la cocina italiana porque les dio la gana, sino porque en los platos hondos, simplemente, la pasta se mantiene más calentita.

Otro utensilio imprescindible para cocinar un buen plato de pasta es una olla grande. Alta y grande. La pasta necesita moverse bastante durante el proceso de cocción y los espaguetis y las demás pastas largas no pueden romperse. Nunca. Bajo ningún concepto. Ni siquiera si os están torturando.

Para remover la pasta corta mientras cuece se puede utilizar una cuchara (preferiblemente de madera). Pero si se trata de pasta larga, hay que tener a mano una cuchara para espaguetis. No sé si este utensilio tiene un nombre específico, pero está hecho con los bordes ondulados para agarrarse mejor al tipo de pasta en cuestión y un agujero en el centro para que corra el agua. Tampoco en este caso se trata de un mero capricho: intentad sacar del agua hirviendo un espagueti para controlar la cocción con una cuchara y veréis.

Tenedor, cuchara, cuchillo. Estos no son difíciles, ¿a que sí? Seguro que ya los tenemos en la cocina. Bien. Pero ¿sabemos cómo utilizarlos? La pasta corta se come con el tenedor, la pasta larga también. No podemos sacar una matrícula de honor en cocina italiana si cortamos los espaguetis con el cuchillo (léase arriba) o si utilizamos la cuchara para enrollarlos (algo que hay que hacer siempre en sentido horario por cierto). La cuchara obviamente sí se puede utilizar si estamos comiendo una sopa y el cuchillo sí se puede utilizar para cortar, por ejemplo, una ración de lasaña.

Mi madre calcula las raciones de pasta llenando de pasta cruda un plato vacío. El arroz lo calcula en puñados. Yo que soy más precisa (o más inexperta quizá) necesito un peso. Para un nivel de hambre normal hay que calcular 100 gr. de pasta para cada comensal. Si se trata de arroz, unos 75 gr.

La cantidad de pasta y la de la salsa tiene que estar equilibrada: la pasta no tiene que ahogarse en la salsa pero tampoco quedarse seca. Por eso es importante pesarla.

Por lo menos hasta cuando no tengamos la experiencia suficiente como para medir a ojo. Que es la misma que hace falta para enrollar los espaguetis con celeridad, en el sentido correcto, sin la ayuda de una cuchara y sin derramar la salsa en el breve recorrido que va del plato a la boca. Mientras tanto, a seguir practicando religiosamente con susodichas herramientas.